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domingo, 3 de julio de 2016


MANIERISMO

         Amaneramiento estético, tendencia a la expresión artística rebuscada, que cristaliza en un arte reducido a puro formulismo. El término se aplica fundamentalmente a las corrientes o tendencias artísticas de la segunda mitad del s. XVI, derivadas de la obra de Rafael y de Miguel Ángel.

         La connotación peyorativa que implica el término manierismo, que le direon los clasicistas del s. XVII, ha sido puesta en cuestión posteriormente por importantes tratadistas de arte. Algunos de ellos han elaborado definiciones más amplias y positivas de manierismo. W. Firedländer lo define como “estilo anticlásico”; A. Hauser sostiene que el concepto de manierismo surge “de la tensión entre clasicismo y anticlasicismo, entre naturalismo y formalismo”; M. Dvorak cree que hay que buscar el origen del manierismo en el “espiritualismo” y distingue entre dos direcciones manieristas, la “deductiva”, representada por El Greco, y la “inductiva”, presidida por Bruegel el Viejo.

         A partir de estas premisas se ha señalado que en el alto Renacimiento se hallan a menudo entrelazadas indisolublemente tendencias manieristas y tendencias barrocas; ambos estilo tienen su origen en la cursis espiritual de los primeros decenios del s. XVI: el manierismo, como expresión del antagonismo entre las corrientes espiritualistas y sensualistas de la época; el barroco, como un intento de conciliación o equilibrio, provisional e inestable siempre, de esas mismas corrientes opuestas. En tal sentido Hauser recuerda que manierismo y barroco son “tendencias que , en el fondo, surgen simultáneamente…dirigidas contra el espíritu clásico. Ambas son expresiones del dualismo agudizado entre valores espirituales y valores corporales, cuya armonía había constituido precisamente la garantía más importante para la subsistencia de la cultura renacentista”.

         En cuanto a las características más destacadas de las obras pictóricas del manierismo cabe señalar la insistente preferencia que se concede a la figura humana, que suele adoptar posturas poco naturales, y aparece premeditadamente alargada y distorsionada, con la musculatura muy exagerada. La composición acostumbra a ser forzada y a veces confusa, ya que el tema principal suele estar colocado en una esquina de la escena o en el fondo de la composición y con grandes discrepancias en la escala de tamaños de las figura. L perspectiva es tratada, en muchas ocasiones, como un ejercicio de virtuosismo, más que como una contribución a la compresión del tema que se pretende exponer. En a pintura manierista, el color suele ser de tonalidades vívidas y muestra preferencia por los matices impactantes, en una constante búsqueda de la enfatización de los efectos emocionales, por encima de la mera descripción de las formas.

         En Italia el manierismo se manifestó muy tempranamente. Las obras de Rafael y de Miguel Ángel llevan en sí elementos disolventes del espíritu del clasicismo. Así, Rafael, en los últimos cinco o seis años de su vida, cuando pinta el Incendio en el Borgo, se mueve claramente en la dirección manierista. En Miguel Ángel los rasgos manieristas se manifiestan antes que en Rafael (Sagrada Familia). El tránsito al nuevo estilo lo realizaron plenamente los discípulos de Rafael: Pierin del Vaga, Polidoro de Caravaggio, Giovanni da Udine, Francesco Penni, Baldassare Peruzzi, Giulio Romano, etc. Seguidores del manierismo de Miguel Ángel fueron Sebastiano del Piombo, Marcello Venusti, Daniele da Volterra, Marco Pini, etc. Pero el manierismo en sentido propio no lo inician los discípulos directos de los dos grandes maestros. Sus orígenes se encuentran en Florencia, con Pontormo, Rosso Fiorentino y Beccafumi. En Parma, lo inician Parmigianino, discípulo de Correggio, y Bronzino. Una segunda generación de manieristas italianos, que sigue los modelos ya establecidos está representada por Vasari, Salviati, Poppi, etc., en Florencia; y Primaticcio, Noccolò dell’Abate y Pellegrino Tibaldi, en Bolonia. En Venecia, el manierismo se manifiesta tardíamente (hacia 1540); sus seguidores fueron el mismo Tiziano, Lorenzo Lotto, Veronese, Schiavone, Tintoretto, Bassano. Otros manieristas italianos fueron Barocci, quien trabajó en Urbino, Luca Cambiaso, los Zuccari,etc.

         En Francia, el manierismo de desarrolló a través de la escuela de Fontainebleau, donde trabajó Primaticcio; en esta escuela se enfatizan ciertos rasgos, como el erotismo, que habían de prevalecer en el manierismo tardío. Los manieristas franceses más destacados fueron Jean Juste, François Clouet, Jacques Callot, etc.

         En los Países Bajos el manierista de mayor significación fue Bruegel el Viejo. Jan van Scorel, Heemskerck, Karel van Mander y Cornelis van Haarlem impusieron un giro hacia el sincretismo y el eclecticismo, hacia el preciosismo y la elegancia frívola, que iba a asegurar a los Países Bajos un papel importante en el arte de Occidente. Abraham Bloemaert y Joachin Wtewael, maestros de la escuela de Utrecht, representan una forma estilística más avanzada.

         En España, el primer artista que se puede considerar manierista es el escultor y pintor Alfonso Berruguete, por haber desarrollado en Florencia, antes de Pontormo y Rosso, una especie de lenguaje formal manierista. En pintura destacan Pedro Machuca, Pedro de Campaña y Luis de Morales. Pero el artista “español” que mejor captó el espíritu manierista fue El Greco; en su estilo participan tanto Rafael como Parmigianino, aunque el influjo definitivo fue el de Tintoretto, cuyo “renacimiento espiritual” se manifiesta especialmente durante la segunda estancia de El Greco en Venecia (1572-76).

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