Crespi, Daniele(Busto Arsizio, h.1590-1597 – Milán, 19 de julio de 1630) Pintor manierista italiano de la escuela lombarda.
Biografía
Daniele Crespi se formó en la escuela de pintura creada por Federico Borromeo (1564 – 1631) en la Pinacoteca Ambrosiana de Milán, donde su maestro fue Giovanni Battista Crespi (1573 – 1632) apodado el Cerano, y quien se cree que fue un pariente de Daniele.
La leyenda dice que para pintar mejor los espasmos de muerte se vio envuelto en un asesinato, y por esta razón, se refugió en el monasterio de Milán (Cartuja de Garegnano).
Aunque murió joven a causa de la peste, su producción artística fue grande y su obra se considera una de las expresiones más típicas del espíritu celoso de la Contrarreforma (que afectó a Milán en ese momento,) dejando entre otras obras, una Deposición de la Cruz, una Lapidación de San Esteban y La vida de San Bruno, en el monasterio de la Cartuja en Milán.
Daniele Crespi, Il Morazzone (1573 – 1626) y Giulio Cesare Procaccini (1574 – 1625) son conocidos como los "pintores de la peste" (pestanti), además, los tres fomentaron la Contrarreforma aumentando las representaciones del entonces recientemente canonizado Carlos Borromeo, los mártires y los milagros. Así, Daniele pintó La Cena de San Carlos Borromeo en la Iglesia de Santa María de la Pasión, el cual es su trabajo más conocido, en el que con su composición sencilla y emocional refleja los ideales de la pintura defendida por el Concilio de Trento.
El conocimiento del arte cristiano se inicia a través de la pintura de las catacumbas de Roma, pues es un hecho claro que no existe arquitectura anterior al extraordinario impulso creador de Constantino y sus arquitectos. Las comunidades de fieles vivían y celebraban sus cultos en edificios privados, que serán los tituli romanos posteriores. Y el hallazgo excepcional de alguno de estos templos, como en Dura Europos, junto al desierto de la frontera de Siria y Mesopotamia, constituye un ejemplo citado siempre. Las persecuciones, la imposibilidad de construir, han sido la causa de la falta de una arquitectura propia para este momento inicial. No sucede lo mismo en relación con el mundo funerario. Las familias poseían terrenos fuera de los muros de la ciudad, y en estos terrenos su aprovechamiento llevó a la excavación de galerías múltiples, verdaderas colmenas subterráneas que conocemos como catacumbas. Las familias paganas permitían enterrar en ellas a cristianos, y en sus muros, ...
Cuchillo de Djebel el-Arak (Musée du Louvre, París). El mango de marfil de este cu- chillo ceremonial de sílex per- teneciente a la cultura Nagade II, ilustra la lucha entre dos pueblos ante la presencia entre dos leones de un dios barbado, al parecer inspirado en un mo- delo sumerio de la época de Diemded-Nasr Separados los primitivos egipcios en pequeños clanes independientes, quedó el recuerdo de este régimen prehistórico hasta los tiempos faraónicos, con los famosos nomos o provincias a lo largo del Nilo. Poco a poco, los pequeños Estados se fueron absorbiendo en dos grandes principados: los del Alto y Bajo Egipto, caracterizados respectivamente por la alta tiara o corona blanca de los antiguos reyes "Caña" y por la corona roja de los reyes "Abeja", hasta que un primer faraón, llamado Menes, reunió ambos gobiernos hacia el 3200 a.C. y se coronó con la doble corona blanca y roja, inaugurando la I Dinastía. Entre los objetos sagr...
Todo el esplendor sumerio debió ser destruido hacia el año 2470 a.C. por los semitas nómadas, los "cabezas negras", instalados en la zona central de Mesopotamia desde principios del III milenio. El vencedor fue un guerrero semita de origen humilde que se hizo coronar con el nombre de Sharrukenu (rey legítimo). De ese nombre deriva el de Sargón, con que normalmente lo designamos. Para diferenciarlo del asirio Sargón, del que tratará el capítulo próximo, se le llama Sargón de Akkad, lo que alude al país de los semitas, de donde procedía. Escritura cuneiforme (Ashmolean Museum, Universidad de Oxford). Tabletas de barro cocido, en las que se registran unos contratos. Pertenecen al período acadio (hacia 2400- 2200 a.C.). Estos semitas o acadios dominaron Mesopotamia durante dos siglos, y pudieron haberlo hecho por más tiempo si sus reyes hubieran mantenido el poder férreo de Sargón y sus inmediatos sucesores. Hacia el 2470 a.C. los semitas de Akkad, gu...
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