Visitantes

Translate

Seguidores

21 febrero 2018

Fumadores y bebedores de Adriaen Brouwer


Llamada también "La conversación", constituye una escena radiante de color y fuerza emotiva que entronca la pintura flamenca con la holandesa. 

(Museo del Prado, Madrid). 

Fuente: Historia del Arte. Editorial Salvat.

Las tres Gracias



La pintura flamenca durante el siglo XVII tuvo en Rubens a su protagonista indiscutible. Autor de gran variedad temática, es en sus obras mitológicas donde manifiesta más plenamente su vitalidad. Su cuadro alegórico Las tres Gracias es uno de los más conocidos.

El tema se remonta al mundo clásico. Las Gracias son divinidades relacionadas con el dios Apolo, que formaban parte de su séquito, juntamente con las ninfas. Se llamaban Eufrósine, Talía y Aglaye. Eran hijas de Zeus y Eurínome. Para Séneca representaban el triple aspecto de la generosidad, es decir, el dar, el recibir y el corresponder. Para Hesíodo, en cambio, personificaban la belleza, la ternura y la amistad. En otros casos, simbolizaban la Castidad, la Belleza y el Amor, con la inscripción latina Castitas, Pulchritudo, Amor. Más tarde, los filósofos humanistas florentinos del siglo xv vieron en ellas las tres fases del amor: la belleza, que suscitaba el deseo, que llevaba a la satisfacción.

El pintor flamenco ha cambiado el canon de belleza, empleando el típico de sus pinturas, con mujeres entradas en carnes, pero proporcionadas, elegantes, de cuerpos exuberantes. Rubens mantiene la composición que Rafael había pintado anteriormente, pero cambia la relación de las figuras al presentarlas conectadas entre sí a través de los brazos, el velo y sus miradas.


La presencia de flores de guirnaldas en la parte superior hace referencia a la abundancia, el prestigio y la gloria. El fondo del paisaje acentúa la belleza del conjunto. La escena es de calma y tranquilidad. La sensación de movimiento que irradian las tres jóvenes es magnífico, dando el efecto de invitar al espectador a integrarse a la escena. Es un cuadro sin acción, donde sólo importa el goce para contemplar el cuerpo femenino.

Se ha querido reconocer en esta obra las facciones de las dos esposas del pintor: lsabella Brant y Hélene Fourment. La figura de la izquierda es sin duda Hélene Fourment, su segunda mujer, que la utilizó varias veces de modelo. El matrimonio con una mujer treinta y siete años más joven que él, cambió la vida de Rubens, que haría de su joven esposa la auténtica musa de su pintura, y, a partir de este momento, casi todas las mujeres que pintó adquirieron su rostro.

El fuerte foco de luz que utiliza el maestro resalta el colorido tizianesco de las muchachas. Rubens conjugó en su estilo la tradición pictórica flamenca con la italianizante, al estudiar la obra de los maestros italianos del siglo XVI.

Las tres Gracias formaban parte de la colección de Felipe 1\/, adquirida entre los bienes del pintor, subastados tras su fallecimiento, en 1640.

Según la opinión de la mayoría de críticos, parece que participaron varias pintores en la realización de la lienzo, más concretamente en las manos y en el paisaje. Esto ha motivado a calificarla como obra de taller. La cronología también mantiene todavía hoy discrepancias, pues no se sabe con seguridad la fecha de su realización situándola dentro de un margen que oscila entre 1625 a 1639. De todas formas, la magnificencia de las figuras, el dinamismo y la riqueza cromática han hecho de esta pintura una magnífica composición.

Como pintura de la colección real, Las tres Gracias, un óleo sobre lienzo de 221 x 181 cm, pasó al Museo del Prado de Madrid, cuando éste se abrió como institución pública en el siglo XIX.

Fuente: Historia del Arte. Editorial Salvat.

Antoon van Dyck (1599-1641) Barroco

Autorretrato con girasol
Van Dyck, Anton (Amberes, 22 de marzo de 1599 - Londres, 9 de diciembre de 1641) Pintor flamenco. 

Discípulo y colaborador de P. P. Rubens. Artista precoz, a los 16 años dirigía su propio taller y en 1618 realizó en Amberes el examen de maestro de pintura. Entre 1622 y 1627 vivió en Italia; en Génova estableció también su propio taller en el que pintó especialmente retratos de los grandes nobles genoveses (La marquesa BalbiLa marquesa Spinola Doria, Paolina Adorno, etc.). Entre 1627 y 1632 residió en Amberes, su ciudad natal, y alcanzó gran fama tanto por sus refinados y elegantes retratos (María Luisa de Taxis, Galería de Lichtenstein, Viena), como por sus numerosas obras de carácter religioso y mitológico, en las que se evidencia la influencia de su maestro Rubens: Cabezas de Apóstoles (Museo de Bruselas), Cristo Crucificado (Museo de Amberes), Sileno ebrio (Bruselas), Sansón y Dalila (Museo de Viena). 

En 1632 fue requerido por la corte inglesa como pintor de cámara del rey Carlos I, del que pintó numerosos retratos. Fue ennoblecido por el monarca y alcanzó una gran fortuna como retratista de la aristocracia inglesa; sus figuras, generalmente de medio cuerpo, son de una extraordinaria elegancia, una luz entre dorada y plateada matiza las ricas vestiduras, y una cierta melancolía parece impregnar los rostros. Aunque Van Dyck no tuvo discípulos, ese tipo de retratos inspiraría a los grandes pintores ingleses del s. XVIII, como sir Joshua Reynolds o Thomas Gainsborough. 

Fuente: Historia del Arte. Editorial Salvat. 

Obra
Abraham e Isaac, 1617

Cardenal Guido Bentivoglio de Antoon van Dyck


Es el más italiano de los retratos de este pintor. La elegancia, el refinado "pathos" barroco, la rica textura que destaca sobre un fondo arquitectónico justifican que se considere a Van Dyck como el creador del retrato aristocrático. 

(Galería Pitti, Florencia)

Fuente: Historia del Arte. Editorial Salvat.

Rubens, el pintor de la mujer

Peter Paul Rubens nació en Siegen (Alemania), de padres flamencos desterrados, el 28 de junio de 1577. Jan Rubens, su padre, se había hecho calvinista, lo que ponía en peligro su vida en la Amberes dominada por el yugo católico del ocupante español. Así que con su mujer, Maria Pypelinckx, y sus cuatro hijos se establece en Colonia como un refugiado más. Pero en Alemania daría muestras de lo más inconsciente de su carácter, pues se convierte en amante de la princesa Ana de Sajonia, quien lo ha tomado a su servicio como secretario. El padre del artista hubo de purgar una pena de reclusión en el castillo de Dillenburg. Por fin, la condena terminada, Jan y los suyos se instalan en Siegen, en donde va a nacer Philip -el futuro humanista- en 1573, y cuatro años más tarde nuestro Peter Paul, alemán involuntario, aunque siempre flamenco de alma. Un año después, los Rubens pueden volver a Colonia, y tras la muerte del padre la familia se instala en el Meir, centro de Amberes, tratando de casar a la hija mayor sin dejar por eso de ocuparse de la educación de los hijos más jóvenes.

⇦ Retrato ecuestre del duque de Lerma de Rubens (Museo del Prado, Madrid). Con este cuadro Rubens será de los primeros pintores que aborde el tema del personaje montando a caballo y en escorzo frontal.



Corre el año 1589; Peter Paul empieza a frecuentar la escuela latina de Rombaut Verdonck. Desgraciadamente, pocos meses pudieron durar esos estudios. No había para tanto en casa de Maria Pypelinclx, y para dotar a su hija Blandirse hubo que sacar a Peter Paul de la escuela y colocarlo de paje en casa de la condesa Margarita de Ligne d' Arenberg. Finalmente, en 1590 su misma madre consiguió hacerlo entrar de aprendiz en el taller de un pintor local.

Se ha llegado así a un punto espinoso, el de los estudios del joven pintor dentro ya de su propia especialidad.

Entradas populares