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lunes, 21 de noviembre de 2016

Fauvismo

        Movimiento pictórico basado en la exaltación del color puro que, en torno a la personalidad central de Henri Matisse, constituyó la primera revolución artística del s. XX.

        En los años 1904-07 los pintores Henri Matisse, Albert Marquet, André Derain y Maurice Vlaminck desarrollaron en París un estilo de pintura caracterizado por la libertad de expresión, manifiesta en el uso de colores puros, tal como salen del tubo, la exageración del dibujo, las distorsiones de la perspectiva clásica y la supresión del modelado en la figura. Cuando en 1905 estos pintores expusieron por primera vez juntos, en la muestra anual del Salón de Otoño, el crítico Louis de Vauxcelles se refirió a ellos como Les fauves (Las bestias salvajes) porque sus cuadros producían la sensación de una ruptura absoluta con las convenciones básicas de la pintura. Los paisajes de Derain eran puras sinfonías de color, y Vlaminck utilizaba una pincelada nerviosa y retorcida a la manera de Van Gogh.

 Retrato de Matisse de André Derain. 
(Tate Gallery, Londres). Es quizás en este
penetrante retrato donde el pintor, que había
rechazado el academicismo, revela que le 
siguen atrayendo los procedimientos pictóricos
tradicionales.
        La obra de Matisse, el pintor de más peso en el grupo, partía de un estudio crítico de los grandes maestros del postimpresionismo como Paul Gauguin, Vincent van Gogh y Georges Seurat. Su análisis le llevó a romper con la forma tradicional de representar el espacio tridimensional y a tratar el cuadro como una superficie plana con un valor autónomo. De ahí su utilización de pinceladas muy amplias y separadas, que son testimonio del proceso de elaboración de la imagen, un proceso basado en ir agregando manchas de pintura. Los demás componentes del grupo, a los que se unirían más tarde Georges Braque y Raoul Dufy, sistematizaron esta técnica pictórica, al igual que el uso del color liberado de su función descriptiva. Otros elementos que tienen en común los pintores fauves son la voluntad de experimentación, la aplicación de empastes de pintura muy gruesos y la supresión de los detalles. El cuadro más representativo de la estética fauve es el Retrato de Mme. Matisse, conocido también como La raya verde (1905), porque en él la cabeza, muy esquematizada, de la esposa del pintor, aparece cruzada por un gran trazo verdoso que sustituye al modelado tradicional en claroscuro.

        A pesar del gran impacto que tuvieron en el público francés, los fauves no se llegaron a constituir en movimiento organizado y muy pronto evolucionaron por vías distintas. A partir de 1908 se impuso la influencia del postimpresionista Paul Cézanne, y la investigación pictórica se orientó más hacia el tratamiento del espacio que del color. El cubismo, estilo elaborado por Pablo Picasso y Georges Braque, antiguo seguidor de Matisse, eclipsó los hallazgos del fauvismo. Matisse fue el único del grupo fauve que se mantuvo en la línea de investigación del potencial emocional del color.


Fuente: Texto extraído de Historia del Arte. Editorial Salvat.


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