La escultura, prohibida
por el inca Pachacutec, fue poco practicada por este pueblo; sin embargo,
existen algunos pumas tallados en piedra y ultis
o diminutas llamas, hechas en el mismo material.
⇨ Kero de madera. Procedente del sur del altiplano peruano, este vaso alto de 20 cm del siglo XVI presenta los típicos detalles de la decoración doméstica incaica, generalmente dedicada a escenas de la vida cotidiana o a imágenes trágicas de los conquistadores. Combinando incisión, pintura y barnices de resina, se obtiene un resultado cromático brillante y dinámico.
La cerámica incaica es sobria; sus temas
decorativos se circunscriben a trazos geométricos y escasas representaciones
zoomorfas, totalmente esquemáticas. La forma principal de las vasijas es el
aríbalo, cántaro de base apuntada, que tiene extraordinarias dimensiones, pues
suele alcanzar hasta un metro y medio de alto, y se decora con grecas; con
diseños negros, blancos y rojo indio sobre el color pardo natural de la cerámica. Otra
forma es el plato, cuya asa imita la cabeza de un pájaro, decorado con diseños
negros que representan, muy esquemáticamente, peces, llamas o pájaros. Por
último están las ollas de pie alto, que carecen de toda decoración pintada.
La orfebrería incaica, que contaba con una rica
tradición anterior, tiene un buen desarrollo; las piezas más corrientes son
figuras pequeñas de hombre y mujer, acaso amuletos, finamente realizados en oro
y plata; también se conocen vasos ceremoniales y tumis (cuchillos en forma de media luna con mango central), éstos
decorados con cabezas de llama o alpaca.
Uncu o túnica corta (Museum für Volkerkunde, Berlín). Los motivos típicos que decoran estos vestidos tapizados, rígidos y esquemáticos, se han interpretado como signos de una ancestral escritura ideográ- fica que ha pervivido como mera ornamentación de la artesanía textil de los antiguos incas.
El kero,
típicamente incaico, es un vaso de madera decorado con incisiones en las que se
coloca una pasta coloreada de consistencia resinosa. Es una técnica mixta que
pervivió en la época virreinal. Aunque la forma del kero tiene su antecedente en la cerámica tiahuanacota, su técnica y
realización es muy característica del arte incaico. Los temas decorativos,
realzados con vivos colores, representan escenas de la vida incaica y de la
conquista.
Los textiles superan en técnica a los de Paracas
(unos 500 hilos por pulgada cuadrada), pero sus diseños son muy sencillos:
figuras geométricas, ajedrezado en dos tonos, cruces, diagonales, etc. La forma
más usual es el uncu o túnica corta,
que constituye el vestido tradicional masculino, y que se trabajaba con la
técnica de tapiz. Del mismo estilo son los ponchos decorados con franjas
horizontales que alternan las zonas enriquecidas con ornamentación a base de
animales estilizados y motivos florales. Esta técnica continuó hasta el siglo
XVIII, adaptándose a las formas virreinales en textiles que muestran un arte
mestizo.
Fuente: Historia del Arte. Editorial Salvat.
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