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04 julio 2016

NEOCLASICISMO
         Corriente literaria y artística, dominante en Europa en la segunda mitad del siglo XVIII.
         El neoclasicismo se desarrolló como reacción contra los excesos del barroco y contra la frivolidad del estilo rococó, entonces imperante. La estética del neoclasicismo invoca los valores normalmente asociados al arte de la antigüedad grecorromana: armonía, claridad, simplicidad, idealización. El estilo neoclásico alcazó su máxmia difusión en el período 1790-1815 y se prolongó hasta la segunda mitad del s. XIX. El historiador Johann Winckelmann fue su principal teórico: defendía la superioridad del arte griego sobre el romano, por su “noble simplicidad y serena grandeza”, y animó a los artistas jóvenes a imitar el arte griego porque había producido las únicas obras capaces de revelar toda la grandeza de la humandiad. Para los neoclásicos la función del arte consistía fundamentalmente en la transmisión de valores tanto estéticos como éticos. En este sentido el neoclasicismo fue el vehículo de expresión de la ideología de la ilustración, que preconizaba el culto a la naturaleza, a la verdad y a las virtudes cívicas.
         Dos acontecimientos históricos fueron el origen de la difusión del neoclasicismo a escala internacional. En primer lugar, los descubrimientos arqueológicos, realizados entre 1738 y 1748, de las ciudades de Herculano y Pompeya sepultadas por una erupción volcánica en el s. II; los grabados de los hallazgos en las excavaciones circularon rápidamente por toda Europa con detalles de la vida cotidiana –vestidos, peinados, muebles, joyas, objetos domésticos- y de la producción artística –edificios, esculturas, frescos-, revelando el refinamiento de una sociedad desaparecida unos 1500 años atrás. Se generó así un gran interés por la Antigüedad, que dio lugar a la aparición del llamado “estilo Imperio”, caracterizado por la imitación en el vestido, el peinado, el mobiliario y la arquitectura, del estilo de Pompeya.
         Un segundo acontecimiento contribuyó a extender esta nueva moda: la Revolución francesa y la posterior difusión europea de sus principios a través del imperio napoleónico. Napoleón había nombrado al pintor neoclásico Jacques Louis David como su pintor personal, y bajo su mandato la voluntad de una ruptura total con el pasado se expresó también a través de una ruptura radical den las artes plásticas y en las formas de vestir: el estilo neoclásico, considerado como racional y elevado frente a la artificiosidad del rococó, se convirtió en el estilo oficial de la revolución y después del imperio.
         La pintura neoclásica se caracteriza por el predominio del dibujo sobre el color, por la fidelidad a los detalles, revelados por la arqueología en la ambientación de los temas históricos, rompiendo así con la tendencia barroca de vestir los personajes del pasado con atuendos contemporáneos, y por unas composiciones estructuradas en verticales y horizontales, que disponen las figura paralelas al plano de representación como si se tratra de un bajorrelieve, Joseph-Marie Vien yAntonio Rafael Mengs (quien influyó en artistas franceses de la talla de Ingres, Gérard, Prud’hon y en el español José de Madrazo) fueron precursores del neoclasicismo en pintura, por su tendencia a tomar los motivos y las composiciones de la escultura antigua. Con Jacques Louis David se desarrolló en Francia un estilo neoclásico maduro: su obra El juramento de los Horacios (1796) es considerada como el manifiesto pictórico del neoclasicismo. Jean-Auguste-Dominique Ingres fue el principal continuador del estilo en el s. XIX, cuando el romanticismo, estilo en apariencia opuesto al neoclasicismo pero en el fondo interrelacionado con él, se había impuesto en las artes plásticas.
Biografía: Historia del Arte. Diario “El País”

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