Fernando de Szyszlo (1925-2017): el gran maestro de la abstracción peruana
Su obra ocupa un lugar destacado en la historia del arte abstracto peruano, no solo por la calidad de sus pinturas, sino también por el papel que desempeñó en la introducción y consolidación de la abstracción en el panorama artístico de su país. El Museo de Arte de Lima (MALI) señala que, tras su regreso de Europa, Szyszlo presentó en 1951 una exposición que contribuyó decisivamente a abrir el debate sobre la pintura no figurativa en el Perú.
Fernando de Szyszlo y sus comienzos
Nacido en Lima en 1925, Fernando de Szyszlo comenzó su trayectoria artística en un momento de grandes transformaciones en el arte internacional. Sus primeras obras estuvieron relacionadas con el modernismo y recibieron influencias del cubismo, Pablo Picasso y Rufino Tamayo.
En 1949 realizó su primera exposición en Lima. Poco después viajó a Europa, donde entró en contacto directo con las nuevas tendencias de la pintura de vanguardia. Su estancia en París resultó especialmente importante para su evolución artística y para el conocimiento de la abstracción europea.
Durante esta etapa conoció la obra de artistas vinculados a la abstracción y al surrealismo y estableció relaciones con importantes figuras del ambiente cultural parisino. El Archivo del MALI conserva documentación de aquellos años y recoge, entre otros aspectos, su admiración por Hans Hartung y el interés que despertó su pintura a su regreso al Perú.
El nacimiento de una abstracción peruana
Uno de los aspectos más interesantes de la pintura de Szyszlo es que nunca entendió la abstracción como una simple imitación de los modelos europeos o norteamericanos.
A partir de los años cincuenta comenzó a construir un lenguaje propio en el que las formas abstractas se relacionaban con la historia, la mitología y la tradición cultural del Perú. El MALI define esta evolución como una búsqueda de una especie de "abstracción localista", capaz de combinar el modernismo internacional con las referencias a la identidad cultural peruana.
Esta característica se convirtió en uno de los rasgos fundamentales de su obra.
Sus pinturas no suelen representar de manera literal personajes, paisajes o escenas del mundo precolombino. En cambio, evocan ese universo mediante formas, signos, espacios, colores y estructuras que pueden transmitir una sensación de misterio y de antigüedad.
De esta manera, Szyszlo consiguió establecer un diálogo entre modernidad y tradición, entre las tendencias internacionales de la pintura abstracta y las raíces culturales de su país.
Una pintura entre la abstracción y el misterio
La pintura de Fernando de Szyszlo se caracteriza por grandes superficies de color, formas orgánicas, contrastes de luz y oscuridad y composiciones que parecen desarrollarse en espacios profundos y misteriosos.
Aunque sus obras son abstractas, muchas de ellas producen la sensación de representar un mundo desconocido o imaginario. El espectador puede encontrar estructuras que recuerdan a paisajes, figuras, objetos rituales o formas procedentes de un universo ancestral.
A partir de las décadas de 1960 y 1970, las referencias al mundo mítico andino adquirieron una presencia cada vez más importante. El MALI señala cómo estas alusiones fueron adquiriendo una dimensión cada vez más corpórea dentro de su pintura.
En la década de 1970, por ejemplo, Szyszlo exploró espacios de carácter onírico en los que las referencias precolombinas se integraban en composiciones abstractas de gran intensidad. La serie Noche estrellada, iniciada en este periodo, es uno de los ejemplos de esta evolución.
El color y la materia
El color desempeña un papel fundamental en la obra de Szyszlo.
Rojos profundos, negros, ocres, azules y tonos terrosos aparecen combinados en composiciones de gran fuerza visual. Sus cuadros pueden transmitir sensaciones de oscuridad, silencio, profundidad o espiritualidad.
La materia pictórica también tiene una importancia esencial. Las superficies no son simplemente fondos sobre los que se colocan formas abstractas, sino espacios construidos mediante capas, texturas y contrastes.
El resultado es una pintura que invita a contemplar y descubrir lentamente sus diferentes elementos.
Szyszlo y la cultura precolombina
La relación con el mundo precolombino constituye uno de los aspectos más reconocibles de su producción artística.
Szyszlo encontró inspiración en las antiguas culturas del Perú y, especialmente, en sus mitos y símbolos. Sin embargo, su pintura no pretende reconstruir arqueológicamente ese pasado.
Su intención fue mucho más libre: transformar esas referencias culturales en un lenguaje plástico contemporáneo.
Por eso sus cuadros pueden considerarse un punto de encuentro entre arte abstracto, mitología, memoria e identidad cultural.
Esta combinación explica buena parte de la singularidad de su obra dentro del panorama del arte latinoamericano.
Obras y series destacadas
A lo largo de su extensa trayectoria, Fernando de Szyszlo realizó numerosas series y obras en las que fue desarrollando y transformando su lenguaje artístico.
Entre ellas destacan obras como Auki, de 1959, perteneciente a uno de sus periodos fundamentales, y Puka Wamani, de 1968, conservada en el Museo de Arte de Lima.
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| Auki, 1959 |
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| Puka Wamani, 1968 |
También destaca la serie Noche estrellada, desarrollada a partir de la década de 1970, en la que las referencias precolombinas y los espacios de carácter onírico adquieren una especial intensidad.
Su producción no se limitó a la pintura. Szyszlo también realizó obra gráfica y esculturas, trasladando algunos de los motivos característicos de su universo artístico al bronce.
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Fernando de Szyszlo en el arte latinoamericano
La importancia de Szyszlo no se limita al arte peruano. Su trayectoria está vinculada a la evolución de la abstracción latinoamericana durante la segunda mitad del siglo XX.
En un contexto en el que numerosos artistas latinoamericanos buscaban desarrollar un lenguaje moderno sin renunciar a sus propias tradiciones culturales, Szyszlo encontró una vía personal basada en la combinación de abstracción y referencias a la identidad peruana.
El Museo de Arte de Lima considera que esta búsqueda le otorgó un lugar relevante en los debates sobre el arte latinoamericano desde la década de 1950.
Durante las décadas de 1980 y 1990 consolidó además su reconocimiento internacional, periodo en el que realizó numerosas pinturas de gran formato.
El legado de Fernando de Szyszlo
Fernando de Szyszlo falleció en Lima en 2017, dejando una de las trayectorias más importantes del arte moderno peruano.
Su legado permanece especialmente vinculado a la búsqueda de un lenguaje artístico capaz de unir la modernidad internacional con las raíces culturales de América Latina.
Su pintura demuestra que la abstracción no tiene por qué estar alejada de la historia o de la identidad de un territorio. En sus obras, las formas abstractas se convierten en una manera de evocar mitos, recuerdos y símbolos de la cultura peruana sin necesidad de representarlos literalmente.
Por ello, Fernando de Szyszlo es una figura imprescindible para comprender la evolución del arte abstracto en Perú y la construcción de una modernidad artística latinoamericana con identidad propia.
Fernando de Szyszlo: abstracción, identidad y memoria
La obra de Szyszlo continúa despertando interés por su capacidad para combinar belleza formal, misterio y referencias culturales. Sus pinturas no ofrecen una interpretación única, sino que dejan espacio para que cada espectador construya su propia lectura.
Entre la abstracción y la evocación, entre lo moderno y lo ancestral, Fernando de Szyszlo creó un universo pictórico profundamente personal que ocupa un lugar destacado en la historia del arte peruano y latinoamericano del siglo XX.
Curiosidades sobre Fernando de Szyszlo
Su apellido tiene origen polaco. Fernando de Szyszlo nació en Lima en 1925, pero su padre, Witold de Szyszlo, era de origen polaco. Su apellido poco habitual se convirtió en una de las señas más reconocibles del artista.
Estudió Arquitectura, pero no terminó la carrera. Antes de dedicarse plenamente al arte, inició estudios de Arquitectura en la Escuela Nacional de Ingenieros de Lima. Finalmente abandonó estos estudios para seguir su vocación artística.
Viajó a París con muy pocos recursos. En 1949 se trasladó a Europa y vivió en París, donde entró en contacto directo con las vanguardias artísticas que estaban transformando la pintura de la época.
Trabajó en el taller de un gran maestro del arte moderno. Durante su estancia parisina trabajó como asistente de Fernand Léger, una experiencia que le permitió acercarse de primera mano a las nuevas formas de entender la pintura.
Su amistad con Octavio Paz fue muy importante. Szyszlo mantuvo una estrecha amistad con el escritor y poeta mexicano Octavio Paz. La literatura tuvo una gran importancia en su universo creativo y ambos compartieron intereses relacionados con el arte, la cultura y la identidad latinoamericana.
La poesía inspiró algunas de sus obras más conocidas. Una de sus fuentes literarias fue la poesía de César Vallejo, mientras que el poema quechua Apu Inka Atawallpaman también tuvo una enorme influencia en su producción. El título de algunas de sus obras procede precisamente de este universo poético y mítico.
No quería copiar el arte precolombino. Aunque sus pinturas están profundamente relacionadas con la cultura ancestral del Perú, Szyszlo no pretendía reproducir figuras arqueológicas. Prefería transformar los mitos, símbolos y formas del pasado en un lenguaje abstracto y contemporáneo.
Su pintura llegó a ser monumental. A lo largo de su carrera realizó numerosos cuadros de gran formato. El tamaño de algunas de sus obras contribuye a crear la sensación de encontrarse ante espacios misteriosos y casi rituales.
También fue escultor. Aunque es conocido principalmente por su pintura, realizó esculturas y obra gráfica. En sus esculturas trasladó al espacio tridimensional algunas de las formas y elementos que caracterizan su universo pictórico.
Fue también escritor y crítico de arte. Szyszlo no se limitó a pintar. Escribió sobre arte y cultura y participó activamente en el debate intelectual peruano, defendiendo la necesidad de que el arte latinoamericano encontrara sus propios caminos.
Fue protagonista de la introducción de la abstracción en Perú. Su exposición de 1951 en Lima tuvo una especial importancia en la difusión del arte abstracto en el país y convirtió a Szyszlo en una figura fundamental de la renovación artística peruana.
Su obra une dos mundos aparentemente opuestos. Una de las características más interesantes de su trayectoria es la combinación de las vanguardias internacionales con las raíces culturales peruanas. Su pintura demuestra que la modernidad artística podía dialogar con la tradición sin limitarse a reproducirla.
Continuó trabajando durante muchas décadas. Su carrera artística se prolongó durante más de seis décadas. Incluso en sus últimos años continuó produciendo obra y participando en exposiciones.
Murió junto a su esposa. Fernando de Szyszlo falleció en Lima el 9 de octubre de 2017, a los 92 años. Su esposa, la fotógrafa Lillian O'Neal, murió ese mismo día. El hecho causó una gran conmoción en el mundo cultural peruano.
Su legado permanece en importantes museos. Obras de Szyszlo forman parte de colecciones de instituciones y museos de Perú y de otros países, consolidando su posición como uno de los grandes nombres de la pintura latinoamericana del siglo XX.
Dónde ver obras de Fernando de Szyszlo
Museo de Arte de Lima (MALI) — Lima, Perú
Museo de la Nación — Lima, Perú
Museo de Arte Contemporáneo de Lima (MAC Lima) — Lima, Perú
Museo Pedro de Osma — Lima, Perú
Museo de Arte de San Marcos — Lima, Perú
Museo de Arte Moderno de México — Ciudad de México, México
Museum of Fine Arts, Houston — Houston, Estados Unidos
Blanton Museum of Art — Austin, Estados Unidos
Museo de Arte de las Américas — Washington D. C., Estados Unidos
Colecciones privadas y públicas de diversos países de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.
Datos personales de Fernando de Szyszlo
Nombre completo: Fernando de Szyszlo Valdelomar
Nacimiento: 5 de julio de 1925
Lugar de nacimiento: Lima, Perú
Fallecimiento: 9 de octubre de 2017
Lugar de fallecimiento: Lima, Perú
Nacionalidad: Peruana
Profesión: Pintor, escultor, grabador y escritor
Padre: Witold de Szyszlo, de origen polaco
Madre: María Valdelomar, hermana del escritor peruano Abraham Valdelomar
Esposa: Lillian O'Neal, fotógrafa estadounidense
Hijos: Vicente de Szyszlo y Lorenzo de Szyszlo
Formación: Inició estudios de Arquitectura, pero los abandonó para dedicarse al arte.
Estancia en Europa: Vivió en París a finales de los años 40 y principios de los 50.
Movimiento artístico: Abstracción, con una marcada influencia de la cultura y la tradición precolombina peruana.
Fallecimiento: Murió a los 92 años, el mismo día que su esposa, Lillian O'Neal.



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