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viernes, 23 de diciembre de 2016

Mujer con collar
Amedeo Modigliani


Cuando Modigliani llegó a París en 1906, no tardó en comprender que todo el arte moderno nacía en Cézanne. En un principio dirigió su interés hacia la escultura, pero posteriormente se dio cuenta de que no podía prescindir del color en su búsqueda plástica. En este retrato de Lolotte, pintado en 1916, un período en el que el artista ya había renunciado al fauvismo y al expresionismo de sus años iniciales, para caer en una sensualidad afectada, más acorde con la moda del momento, se aprecian, no obstante, los rasgos fundamentales de su estilo: los contornos muy marcados, que unen en una sola superficie planos de distinta profundidad, el predomino de la línea, a veces muy gruesa, como un “surco negro” y otras “sutil y filiforme”, el colorido rico pero de gama limitada (ocres, azules, anaranjados, blancos y negros),  y la formas sinuosas transformadas en cilindros y óvalos.

(Institute of Art, Chicago)

Texto extraído de: Historia del Arte. Editorial Salvat



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