Poussin Nicholas (Les Andelys, Normandía, 15 de junio de 1594 - Roma, 19 de noviembre de 1665). Pintor francés. Fue el iniciador del neoclasicismo en su país y uno de los más importantes pintores de la época. Aunque pasó gran parte de su vida en Italia, su arte es característicamente galo. Poseía profundos conocimientos de literatura y filosofía, así como de anatomía, perspectiva y arquitectura. La pintura de su primera época parisina (Baca y Erígona, Estocolmo) denota la influencia de la escuela de Fontainebleau en el alargamiento de sus figuras. En 1624 aparece documentado en Roma, donde tras unos primeros años penosos se asentó definitivamente y estudió los maestros de la Antigüedad y la obra de Rafael. De estos primeros años en Roma datan La Muerte de Germánico (h. 1630), en la que se percibe el influjo de Rafael; El triunfo de David (Dulwich Gallery), que recuerda las formas arquitectónicas de Tiziano, y Eco y Narciso (Louvre) y, sobre todo, La inspiración del poeta (Louvre), en la que se combinan las formas clásicas con el color y la luz de los pintores venecianos. Además de temas de mitología e historia, como El rapto de las Sabinas (Nueva York), buscó también inspiración en las Sagradas Escrituras: Matanza de los Inocentes (Chantilly) y Toma de Jerusalén (Louvre). En 1640 Luis XIII le llamó a París y fue nombrado primer pintor de la corte; pero su carácter austero no se avino con las intrigas cortesanas y a los dos años regresó a Roma. Esta segunda época romana es la de sus triunfos, la de su obra admirablemente serena en contraste con sus grandes sufrimientos físicos. De ella datan, entre otros lienzos, la serie de Los Siete Sacramentos (Edimburgo), Moisés salvado de las aguas, Los pastores de la Arcadia (ambos en el Louvre) y sus característicos episodios bíblicos o de la historia antigua: San Matías y el Ángel (Berlín), Pa1saje con Polifemo (Ermitage, San Petersburgo), Las cuatro estaciones (Louvre).
Cuchillo de Djebel el-Arak (Musée du Louvre, París). El mango de marfil de este cu- chillo ceremonial de sílex per- teneciente a la cultura Nagade II, ilustra la lucha entre dos pueblos ante la presencia entre dos leones de un dios barbado, al parecer inspirado en un mo- delo sumerio de la época de Diemded-Nasr Separados los primitivos egipcios en pequeños clanes independientes, quedó el recuerdo de este régimen prehistórico hasta los tiempos faraónicos, con los famosos nomos o provincias a lo largo del Nilo. Poco a poco, los pequeños Estados se fueron absorbiendo en dos grandes principados: los del Alto y Bajo Egipto, caracterizados respectivamente por la alta tiara o corona blanca de los antiguos reyes "Caña" y por la corona roja de los reyes "Abeja", hasta que un primer faraón, llamado Menes, reunió ambos gobiernos hacia el 3200 a.C. y se coronó con la doble corona blanca y roja, inaugurando la I Dinastía. Entre los objetos sagr...
Obra realizada en 1948 por este polifacético artista -pintor, escultor, escritor- que fue uno de los fundadores del grupo surrealista. Su obra es variada, multiforme, caracterizada por un inacabable afán de invención que le llevó tanto a descubrir objetos y a unirlos en extrañas composiciones totémicas como a modelar grandes divinidades de un raro sabor arcaico. (Museo Nacional de Arte Moderno, París). Fuente: Historia del Arte. Editorial Salvat.
Todo el esplendor sumerio debió ser destruido hacia el año 2470 a.C. por los semitas nómadas, los "cabezas negras", instalados en la zona central de Mesopotamia desde principios del III milenio. El vencedor fue un guerrero semita de origen humilde que se hizo coronar con el nombre de Sharrukenu (rey legítimo). De ese nombre deriva el de Sargón, con que normalmente lo designamos. Para diferenciarlo del asirio Sargón, del que tratará el capítulo próximo, se le llama Sargón de Akkad, lo que alude al país de los semitas, de donde procedía. Escritura cuneiforme (Ashmolean Museum, Universidad de Oxford). Tabletas de barro cocido, en las que se registran unos contratos. Pertenecen al período acadio (hacia 2400- 2200 a.C.). Estos semitas o acadios dominaron Mesopotamia durante dos siglos, y pudieron haberlo hecho por más tiempo si sus reyes hubieran mantenido el poder férreo de Sargón y sus inmediatos sucesores. Hacia el 2470 a.C. los semitas de Akkad, gu...
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