Lorena, Claude Gelée, llamadoClaude Lorrainy en España Claudio de (Chamagne, 1600-Roma, 23 de noviembre de 1682) Pintor francés cuyo auténtico nombre era Claude Gellée, si bien es más conocido como Claudio el Lorenés o Claudio de Lorena, por ser este el lugar donde realizó su formación.
Biografía
Hacia 1620 se trasladó a Roma donde trabajó en el taller de Agostino Tassi, con quien colaboró en la decoración de la Villa Lante en Bagnaia. Entre 1617 y 1621 se encuentraba en Nápoles, y junto a Claude Deruet, entre 1625 y 1626, trabajó en los frescos de la iglesia de los Carmelitas en Nancy. Tras estos viajes se instaló en Roma, ciudad en la que pasó el resto de su vida, en permanente contacto con el círculo de los nórdicos, de los que aprende la observación minuciosa de las cosas, el gusto por representar las calidades de las mismas y el análisis detenido de la realidad. Igualmente su obra sufre la influencia del clasicismo de los Carracci, que aplicará a un proceso de búsqueda e idealización de los paisajes.
Sus primeras obras se fechan hacia 1630, pero sólo se posee una relación detallada de su actividad a partir de 1636, gracias a su obra Liber Veritatis, compuesta de 195 dibujos, copias detalladas de sus obras, donde indica para quién realizó el encargo y el lugar a que estaba destinado.
Fue un artista muy apreciado en su tiempo, sobre todo entre los coleccionistas ingleses, y su obra ejerció influencia hasta entrado el siglo XVIII. Entre sus cuadros destacan: Delfos con procesión, Mercurio robando los bueyes de Apolo, Vista de un puerto al Alba y Paisaje con la Ninfa Egeria.
Se le ha considerado el mejor intérprete del paisaje clasicista, al que añade una atmósfera luminosa, repleta de brillos crepusculares y del alba, en una visión altamente romántica. Este paisaje sirve de fondo a escenas de pequeños hombres, que son el pretexto para el desarrollo de esos paisajes, presente en obras como Puerto de Ostia con el embarco de Santa Paula Romana, Paisaje con el entierro de Santa Serapia y Paisaje con Apolo y Mercurio.
Sus paisajes llenos de lirismo, de interpretación subjetiva y de impresiones sensoriales, serán motivo de inspiración de Turner y Corot.
Arquitectura neogótica Viollet-le-Duc, Eugène-Emmanuel (París, 27 de enero de 1814 - Lausana, 17 de septiembre de 1879)1 fue un arquitecto, arqueólogo y escritor francés. Famoso por sus "restauraciones" interpretativas de edificios medievales, fue un importante arquitecto del renacer gótico. Representa una de las más importantes figuras de la escuela francesa, que rechazó la enseñanza de la Escuela de Bellas Artes, sustituyéndola por la práctica y los viajes por Francia e Italia. Se dedicó principalmente a la restauración e invención de conjuntos monumentales medievales como la Ciudadela de Carcasona o el Castillo de Roquetaillade, siendo muy criticado por el atrevimiento de sus soluciones y añadidos no históricos, y la pérdida de autenticidad de muchos monumentos. Sus restauraciones buscaron en menor medida recuperar sino más bien mejorar el estado original del edificio, con un interés centrado más en la estructura y en la propia arquitectura que en los elemen...
Todo el esplendor sumerio debió ser destruido hacia el año 2470 a.C. por los semitas nómadas, los "cabezas negras", instalados en la zona central de Mesopotamia desde principios del III milenio. El vencedor fue un guerrero semita de origen humilde que se hizo coronar con el nombre de Sharrukenu (rey legítimo). De ese nombre deriva el de Sargón, con que normalmente lo designamos. Para diferenciarlo del asirio Sargón, del que tratará el capítulo próximo, se le llama Sargón de Akkad, lo que alude al país de los semitas, de donde procedía. Escritura cuneiforme (Ashmolean Museum, Universidad de Oxford). Tabletas de barro cocido, en las que se registran unos contratos. Pertenecen al período acadio (hacia 2400- 2200 a.C.). Estos semitas o acadios dominaron Mesopotamia durante dos siglos, y pudieron haberlo hecho por más tiempo si sus reyes hubieran mantenido el poder férreo de Sargón y sus inmediatos sucesores. Hacia el 2470 a.C. los semitas de Akkad, gu...
El conocimiento del arte cristiano se inicia a través de la pintura de las catacumbas de Roma, pues es un hecho claro que no existe arquitectura anterior al extraordinario impulso creador de Constantino y sus arquitectos. Las comunidades de fieles vivían y celebraban sus cultos en edificios privados, que serán los tituli romanos posteriores. Y el hallazgo excepcional de alguno de estos templos, como en Dura Europos, junto al desierto de la frontera de Siria y Mesopotamia, constituye un ejemplo citado siempre. Las persecuciones, la imposibilidad de construir, han sido la causa de la falta de una arquitectura propia para este momento inicial. No sucede lo mismo en relación con el mundo funerario. Las familias poseían terrenos fuera de los muros de la ciudad, y en estos terrenos su aprovechamiento llevó a la excavación de galerías múltiples, verdaderas colmenas subterráneas que conocemos como catacumbas. Las familias paganas permitían enterrar en ellas a cristianos, y en sus muros, ...
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