Baader, Johannes (Stuttgart, 22 de junio de 1875 - Adldorf, Niederbayern , 15 de enero de 1955) fue un artista afiliado al dadaísmo.
Baader provenía de una familia burguesa de artesanos. Su padre se llamaba Adolf Baader y su madre Johanna Weigle. Johannes Baader asistió de 1892 a 1895 a la escuela de constructores de Stuttgart y estudió arquitectura de 1898 a 1899. En 1905 conoció a Raoul Hausmann, que le introduciría más tarde en el círculo dadaísta de Berlín. Baader sostenía el pesimismo cultural y tenía una visión del mundo religiosa-ocultista.
Dada Milchstrasse, 1919
En 1906 planeó la construcción de un templo mundial para la «Unión internacional interreligosa». En 1914 publicó Catorce cartas de Cristo, un tratado de monismo, y en los años siguientes colaboró en las revistas Die freie Straße y Der Dada. En 1917 se le declaró loco, cosa que le eximía de responsabilidad y que aprovechó para atacar a personajes públicos y míticos. En 1917 se presentó a las elecciones al Reichstag por Saarbücken y fundó con Hausmann Christus GmbH. En 1918 Baader escribió su tratado Die acht Weltsätze (Ocho tesis del mundo) y en 1919 declaró su resurrección en Oberdadá, Presidente del espacio. Los dadaístas veían en Baader a alguien que tenía el dadá como forma de vida. Sin embargo, tuvo problemas con el resto de dadaístas a causa de sus acciones extremas. En 1920 huyó con la caja de la gira dadá en Praga, lo que le causó más fricciones con el resto de dadaístas.
Trabajó en su identidad cósmica en textos y collages, (por ejemplo, Dada Milchstrasse, 1919). Su Das grosse Plasto-Dio-Dada-Dramam un montaje pensado para servir de modelo para la arquitectura dadaísta, se expuso en Berlín en la Erste internationale Dada-Messe (Primera feria internacional dadá). También realizó esbozos de arquitectura visionaria, que, como los de Hausmann y Jefim Golyscheff involucraban estructivistas proto-constructivismo. En la década de 1920 siguió realizando collages y trabajando en ideas arquitectónicas.
Johannes Baader murió en 1955 a la edad de 79 años en un hogar de ancianos de Niederbayern.
Arquitectura neogótica Viollet-le-Duc, Eugène-Emmanuel (París, 27 de enero de 1814 - Lausana, 17 de septiembre de 1879)1 fue un arquitecto, arqueólogo y escritor francés. Famoso por sus "restauraciones" interpretativas de edificios medievales, fue un importante arquitecto del renacer gótico. Representa una de las más importantes figuras de la escuela francesa, que rechazó la enseñanza de la Escuela de Bellas Artes, sustituyéndola por la práctica y los viajes por Francia e Italia. Se dedicó principalmente a la restauración e invención de conjuntos monumentales medievales como la Ciudadela de Carcasona o el Castillo de Roquetaillade, siendo muy criticado por el atrevimiento de sus soluciones y añadidos no históricos, y la pérdida de autenticidad de muchos monumentos. Sus restauraciones buscaron en menor medida recuperar sino más bien mejorar el estado original del edificio, con un interés centrado más en la estructura y en la propia arquitectura que en los elemen...
Todo el esplendor sumerio debió ser destruido hacia el año 2470 a.C. por los semitas nómadas, los "cabezas negras", instalados en la zona central de Mesopotamia desde principios del III milenio. El vencedor fue un guerrero semita de origen humilde que se hizo coronar con el nombre de Sharrukenu (rey legítimo). De ese nombre deriva el de Sargón, con que normalmente lo designamos. Para diferenciarlo del asirio Sargón, del que tratará el capítulo próximo, se le llama Sargón de Akkad, lo que alude al país de los semitas, de donde procedía. Escritura cuneiforme (Ashmolean Museum, Universidad de Oxford). Tabletas de barro cocido, en las que se registran unos contratos. Pertenecen al período acadio (hacia 2400- 2200 a.C.). Estos semitas o acadios dominaron Mesopotamia durante dos siglos, y pudieron haberlo hecho por más tiempo si sus reyes hubieran mantenido el poder férreo de Sargón y sus inmediatos sucesores. Hacia el 2470 a.C. los semitas de Akkad, gu...
El conocimiento del arte cristiano se inicia a través de la pintura de las catacumbas de Roma, pues es un hecho claro que no existe arquitectura anterior al extraordinario impulso creador de Constantino y sus arquitectos. Las comunidades de fieles vivían y celebraban sus cultos en edificios privados, que serán los tituli romanos posteriores. Y el hallazgo excepcional de alguno de estos templos, como en Dura Europos, junto al desierto de la frontera de Siria y Mesopotamia, constituye un ejemplo citado siempre. Las persecuciones, la imposibilidad de construir, han sido la causa de la falta de una arquitectura propia para este momento inicial. No sucede lo mismo en relación con el mundo funerario. Las familias poseían terrenos fuera de los muros de la ciudad, y en estos terrenos su aprovechamiento llevó a la excavación de galerías múltiples, verdaderas colmenas subterráneas que conocemos como catacumbas. Las familias paganas permitían enterrar en ellas a cristianos, y en sus muros, ...