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martes, 1 de agosto de 2017

San Pedro y San Juan distribuyendo a los pobres de Jerusalén los bienes de la comunidad
Masaccio


En las calles de un pueblo medieval dominado por un lejano y luminoso castillo, San Pedro, una de las imágenes más humanas que se han pintado de él, pone el óbolo en la mano de una joven madre que sostiene un robusto niño en brazos. La figura de Ananías, postrada en primer término, cruza horizontalmente el espacio en un alarde compositivo. El modelado de las figuras conjuga un fuerte contraste de luz y sombra.

(Frescos de la capilla Brancacci, iglesia del Carmine, Florencia)

Fuente: Texto extraído de Historia del Arte. Editorial Salvat

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