Subirachs i Sitjar, Josep Maria (Barcelona, 11 de marzo de 1927-ibidem, 7 de abril de 2014)1 fue un escultor, pintor, grabador, escenógrafo y crítico de arte español. Fue uno de los escultores españoles contemporáneos con más prestigio internacional, como puede verse en sus múltiples galardones y reconocimientos recibidos, así como en la presencia de su obra en numerosos museos y lugares públicos de ciudades de todo el mundo, principalmente Barcelona. También participó en una gran cantidad de exposiciones tanto colectivas como individuales, en museos y galerías públicas y privadas.
Artista polifacético, Subirachs destacó especialmente en la escultura, pero también en otras técnicas como la pintura, el dibujo, el grabado, el cartel, el tapiz, la ilustración de libros, el diseño de joyas y la acuñación de medallas. También realizó numerosas escenografías para prestigiosos montajes de obras de teatro y ballet. Igualmente, ejerció de profesor de arte y, en el terreno teórico, como escritor y colaborador en revistas y periódicos, crítico de arte y conferenciante en universidades y academias de todo el mundo. En su larga trayectoria pasó por diversas fases —mediterránea, expresionista, abstracta, nueva figuración—, períodos casi siempre caracterizados por las formas geométricas, las líneas rectas y angulosas, y las texturas rugosas.
Su formación comenzó en talleres de imaginería, fundición y mecánica; entre 1942 y 1947 estudió primero con el escultor Enric Monjó y luego entró a trabajar en el taller de Enric Casanovas, uno de los integrantes del grupo de renovadores del mediterraneísmo tardío, a quien consideró su auténtico maestro. En 1951 se consolidó como uno de los escultores de la renovación catalana, gracias a una serie de trabajos fuertemente influidos por Giacometti y Ángel Ferrant, que culminaron en las esculturas que adornan la fachada y la puerta del Santuario de la Virgen del Camino (León). Ese mismo año fue becado por el Instituto Francés para viajar a París, donde permaneció un año estudiando; después pasó a Bélgica y Alemania hasta el 56, año en que volvió a Barcelona. Fue en estos años cuando abandonó el camino de la figuración para adentrarse en el arte abstracto, y comenzó a trabajar con otros materiales como terracota, hierro y hormigón. De esta etapa son obras como Forma 212 (1957) o Tekel (1958).
A partir de 1957, se acentuó la concepción geométrica de las formas que siempre había sido una constante en su producción, especialmente en sus series de "cuñas", "penetraciones" y "tensiones" (Colmenar, 1961; Monumento a las víctimas de las inundaciones del Vallés, 1963). La personal mezcla de materiales hace que su muchas de sus obras sean una especie de collages escultóricos, en los que se combinan citas clásicas, huellas humanas o figuras geométricas, en lo que es una muy particular concepción del cuerpo humano.
Realizó numerosos monumentos de carácter público, muchos de los cuales se encuentran en la Ciudad Condal; además, su espíritu catalanista se dejó ver en obras como los relieves realizados para la Capilla del Santísimo en Monserrat, el de Francesc Macià en Vilanova i la Geltrú y las polémicas esculturas que hizo para la fachada de la Pasión de la Sagrada Familia de Gaudí.
Su extensa producción muestra su buen hacer en el campo del arte. A lo largo de su vida artística atravesó etapas más abstractas, aunque su interés se mantuvo, por lo general, en la ya citada geometría de las formas y el estudio del cuerpo femenino.
Sus obras se admiran en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Museo de Arte Moderno de Barcelona, el Museo del Petit Palais de Ginebra, el Museo de Bellas Artes de Bilbao y en la Hispanic Society of America de Nueva York.
Recibió inmumerables distinciones, entre las que figuran la consideración de "Artista catalán vivo mas importante del siglo XX", según resultados de la encuesta realizada por el periódico La Vanguardia en 1997; la Medalla al Mérito de las Bellas Artes, otorgada por el Consejo de Ministros el 4 de noviembre de 1998, por su destacada trayectoria profesional; y la Medalla de Oro al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Barcelona (2011).
Barroco Borromini, Francesco Castelli, llamado (Bissone, Suiza, 25 de septiembre de 1599 - Roma, 3 de agosto de 1667) Arquitecto italiano. Junto con Bernini fue uno de los grandes innovadores de la arquitectura barroca italiana y sus principales obras se realizaron todas en Roma. Creador de originales y exuberantes formas decorativas, fue precursor del rococó. Discípulo de Maderno , trabajó en las obras de la basílica de San Pedro y más tarde colaboró con Bernini en la construcción del palacio Barberini y del baldaquino de San Pedro; las diferencias de criterio entre ambos arquitectos, en cuanto a esta obra, condujeron a una enemistad que se convertiría en una dura pugna. Ya de modo independiente, Borromini demostró su gran talento en obras como San Cario alle Quattro Fontane (1635-1639) y San lvo della Sapienza (1642-50), una de sus creaciones más audaces, con fachada en exedra. El papa Inocencia X le otorgó su protección y le encargó numerosas obras: el palacio Pamphili (164...
Arte latinoamericano Alvarado Lang, Carlos (La Piedad Cavada, 14 de enero de 1905 – México, 3 de septiembre de 1961) Grabador mexicano. Biografía Carlos Alvarado inició sus estudios de bellas artes a los catorce años en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Después estudió grabado con Emiliano Valadéz en la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA) en la Ciudad de México. En 1929 sustituyó a Valadéz en la ENBA, y al año siguiente ocupó la cátedra de grabado recién creada. Dirigió la ENBA de 1942 a 1949. A su muerte, sus obras fueron expuestas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado "La Esmeralda", en el Museo de Arte Moderno, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y en otras instituciones notables de México. Fuente: https://es.wikipedia.org/ Obra Caballos, 1937 Gallina, 1937
El conocimiento del arte cristiano se inicia a través de la pintura de las catacumbas de Roma, pues es un hecho claro que no existe arquitectura anterior al extraordinario impulso creador de Constantino y sus arquitectos. Las comunidades de fieles vivían y celebraban sus cultos en edificios privados, que serán los tituli romanos posteriores. Y el hallazgo excepcional de alguno de estos templos, como en Dura Europos, junto al desierto de la frontera de Siria y Mesopotamia, constituye un ejemplo citado siempre. Las persecuciones, la imposibilidad de construir, han sido la causa de la falta de una arquitectura propia para este momento inicial. No sucede lo mismo en relación con el mundo funerario. Las familias poseían terrenos fuera de los muros de la ciudad, y en estos terrenos su aprovechamiento llevó a la excavación de galerías múltiples, verdaderas colmenas subterráneas que conocemos como catacumbas. Las familias paganas permitían enterrar en ellas a cristianos, y en sus muros, ...
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