Viladomat y Manalt, Antonio (en catalán, Antoni Viladomat i Manalt) (Barcelona, 20 de marzo de 1678 - 22 de enero de 1755) fue un pintor barroco español del siglo XVIII y uno de los pintores catalanes más famosos del mismo siglo. Era hijo del dorador Salvador Viladomat Ràfols y de Francesca Manalt. Su hermano, Agustín Viladomat, siguió con el oficio de su padre.
Biografía
Según la historiografía, aprendió sus primeras lecciones en el taller de Pasqual Bailon Savall, un pintor oriundo de Berga como su padre, autor de parte de las pinturas de la capilla de San Benito del monasterio de Sant Cugat. La temprana muerte de su primer maestro (1691) le llevó a entrar como aprendiz en el taller del pintor Joan Baptista Perramon (1692), con el que permaneció entre seis y nueve años. Históricamente se le atribuyen la decoración de la iglesia de los jesuitas de Tarragona (1698) y las pinturas de la bóveda de la capilla de la Casa de Convalecencia del Hospital de la Santa Cruz de Barcelona (1703), pero hay dudas fundamentadas sobre su más que improbable participación: en el primero de los casos, Antonio Ponz, autor del Viaje de España (1787), confundió este espacio jesuita con la capilla de la Inmaculada Concepción de la Catedral de Tarragona, pintada por Josep Juncosa y Francesc Tramulles. Por otro lado, la capilla de san Pablo de la casa de Convalecencia del Hospital de la Santa Cruz de Barcelona fue decorada por Joan Grau y Josep Bal: la intervención de Viladomat se limita al óleo del retablo (1728).
Su dilatada trayectoria le permitió pintar para casi todos los conventos y monasterios de Barcelona, siendo la pintura religiosa el género que más conreó. El ciclo de veinte pinturas sobre la Vida de San Francisco de Asís para el antiguo convento franciscano de Barcelona, hoy en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (depósito de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jorge) le dio fama y constituye, junto con el ciclo del Vía crucis de la Capilla del Dolors en la basílica de Santa María de Mataró, el núcleo de su mejor producción conservada. El prestigio de Antoni Viladomat cabe buscarlo también en sus enfrentamientos contra el Colegio de Pintores, que le llevaron a interponer dos pleitos con el fin de garantizar su condición de pintor licenciado. Ganó ambos pleitos, en 1723 y 1739, y nunca ingresó en la disciplina gremial del Colegio. Por su taller, donde enseñaba el arte del dibujo -Viladomat fue un gran dibujante-, pasaron numerosos aprendices que buscaban perfeccionarse o aprender los rudimentos de esta difícil disciplina.
El 20 de marzo de 1787, en su carta a Juan Cean Bermúdez, el dramaturgo español Leandro Fernández de Moratín hace referencia a Viladomat: "Vi las pinturas de Viladomat, en el claustro de San Francisco; y en verdad que Mengs tenía sobradísima razón de decir que, en su tiempo, era el mejor pintor de Europa; y cuando este elogio recae sobre un artífice que no tuvo un maestro que le enseñase, ni vio las galerías de Italia, ni salió en su vida de Cataluña, ni allí encontró quien le hiciese competencia, es menester confesar que en tales casos la naturaleza lo hace todo, y el que nació con disposiciones favorables para sobresalir, si no halla quien le enseñe los preceptos del arte, él los encuentra."
En la actualidad existe en Barcelona una calle dedicada a este pintor.
Cuchillo de Djebel el-Arak (Musée du Louvre, París). El mango de marfil de este cu- chillo ceremonial de sílex per- teneciente a la cultura Nagade II, ilustra la lucha entre dos pueblos ante la presencia entre dos leones de un dios barbado, al parecer inspirado en un mo- delo sumerio de la época de Diemded-Nasr Separados los primitivos egipcios en pequeños clanes independientes, quedó el recuerdo de este régimen prehistórico hasta los tiempos faraónicos, con los famosos nomos o provincias a lo largo del Nilo. Poco a poco, los pequeños Estados se fueron absorbiendo en dos grandes principados: los del Alto y Bajo Egipto, caracterizados respectivamente por la alta tiara o corona blanca de los antiguos reyes "Caña" y por la corona roja de los reyes "Abeja", hasta que un primer faraón, llamado Menes, reunió ambos gobiernos hacia el 3200 a.C. y se coronó con la doble corona blanca y roja, inaugurando la I Dinastía. Entre los objetos sagr...
Obra realizada en 1948 por este polifacético artista -pintor, escultor, escritor- que fue uno de los fundadores del grupo surrealista. Su obra es variada, multiforme, caracterizada por un inacabable afán de invención que le llevó tanto a descubrir objetos y a unirlos en extrañas composiciones totémicas como a modelar grandes divinidades de un raro sabor arcaico. (Museo Nacional de Arte Moderno, París). Fuente: Historia del Arte. Editorial Salvat.
Todo el esplendor sumerio debió ser destruido hacia el año 2470 a.C. por los semitas nómadas, los "cabezas negras", instalados en la zona central de Mesopotamia desde principios del III milenio. El vencedor fue un guerrero semita de origen humilde que se hizo coronar con el nombre de Sharrukenu (rey legítimo). De ese nombre deriva el de Sargón, con que normalmente lo designamos. Para diferenciarlo del asirio Sargón, del que tratará el capítulo próximo, se le llama Sargón de Akkad, lo que alude al país de los semitas, de donde procedía. Escritura cuneiforme (Ashmolean Museum, Universidad de Oxford). Tabletas de barro cocido, en las que se registran unos contratos. Pertenecen al período acadio (hacia 2400- 2200 a.C.). Estos semitas o acadios dominaron Mesopotamia durante dos siglos, y pudieron haberlo hecho por más tiempo si sus reyes hubieran mantenido el poder férreo de Sargón y sus inmediatos sucesores. Hacia el 2470 a.C. los semitas de Akkad, gu...
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