Baselitz, Georg (Deutschbaselitz, Sajonia, 23 de enero de 1938). Pintor neoexpresionista alemán. Estudia en la Academia de Bellas Artes de Berlín Este, de donde es expulsado por inmadurez sociopolítica. En 1957 estudia con el pintor abstracto Hann Trier en la Academia de Bellas Artes de Berlín Occidental. Insatisfecho con el realismo socialista del Este y con la corriente tachista en boga en el Oeste, desarrolla por sí mismo la definición de su postura artística. Al principio trata de utilizar aspectos del tachismo referentes a composición y color, como en G-Cabeza de 1960 y P. D. Pies de 1963, sin embargo, a partir de mediados de los sesenta aparece el espectro de una cruda figuración, como en Los Grandes Amigos de 1965.
En 1961 y 1962 publica sendos manifiestos en los que define su posición artística y literaria, que es expresada en los cuadros titulados Poeta que pinta en la Villa Romana de Florencia, en 1965, mientras disfruta de una beca. Hasta 1969 sus cuadros son figurativos, caracterizados por un modo de composición totalmente nuevo. Los motivos aparecen girados, fracturados y sus componentes dispersos por el lienzo en una foma aparentemente arbitraria. Esto revela la intención que Baselitz ha estado buscando desde 1969, por medio de poner las figuras cabeza abajo, con la pretensión de reducir las implicaciones narrativas de los motivos sin prescindir de ellos. Desde entonces sus cuadros fluctúan entre lo figurativo y lo abstracto, buscando un renovado equilibrio entre ambas cosas. Desde 1980 realiza también escultura y obra gráfica. Desde 1983 enseña en el Colegio de Arte de Berlín. Vive y trabaja en Derneburg.
En marzo de 2001, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) dedicó una exposición al autor alemán en la que se evidenciaba su eterno enfrentamiento con las convenciones pictóricas y escultóricas. Por otro lado, en julio de 2006 tuvo lugar una gran exposición llevada a cabo en Múnich que, con el título de "Baselitz remix", puso ante los ojos del público 41 pinturas al óleo y 24 obras sobre papel, elaboradas con distintas técnicas, en las que el artista, en un peculiar revisionismo, recreó sus primera obras.
El conocimiento del arte cristiano se inicia a través de la pintura de las catacumbas de Roma, pues es un hecho claro que no existe arquitectura anterior al extraordinario impulso creador de Constantino y sus arquitectos. Las comunidades de fieles vivían y celebraban sus cultos en edificios privados, que serán los tituli romanos posteriores. Y el hallazgo excepcional de alguno de estos templos, como en Dura Europos, junto al desierto de la frontera de Siria y Mesopotamia, constituye un ejemplo citado siempre. Las persecuciones, la imposibilidad de construir, han sido la causa de la falta de una arquitectura propia para este momento inicial. No sucede lo mismo en relación con el mundo funerario. Las familias poseían terrenos fuera de los muros de la ciudad, y en estos terrenos su aprovechamiento llevó a la excavación de galerías múltiples, verdaderas colmenas subterráneas que conocemos como catacumbas. Las familias paganas permitían enterrar en ellas a cristianos, y en sus muros, ...
Cuchillo de Djebel el-Arak (Musée du Louvre, París). El mango de marfil de este cu- chillo ceremonial de sílex per- teneciente a la cultura Nagade II, ilustra la lucha entre dos pueblos ante la presencia entre dos leones de un dios barbado, al parecer inspirado en un mo- delo sumerio de la época de Diemded-Nasr Separados los primitivos egipcios en pequeños clanes independientes, quedó el recuerdo de este régimen prehistórico hasta los tiempos faraónicos, con los famosos nomos o provincias a lo largo del Nilo. Poco a poco, los pequeños Estados se fueron absorbiendo en dos grandes principados: los del Alto y Bajo Egipto, caracterizados respectivamente por la alta tiara o corona blanca de los antiguos reyes "Caña" y por la corona roja de los reyes "Abeja", hasta que un primer faraón, llamado Menes, reunió ambos gobiernos hacia el 3200 a.C. y se coronó con la doble corona blanca y roja, inaugurando la I Dinastía. Entre los objetos sagr...
Todo el esplendor sumerio debió ser destruido hacia el año 2470 a.C. por los semitas nómadas, los "cabezas negras", instalados en la zona central de Mesopotamia desde principios del III milenio. El vencedor fue un guerrero semita de origen humilde que se hizo coronar con el nombre de Sharrukenu (rey legítimo). De ese nombre deriva el de Sargón, con que normalmente lo designamos. Para diferenciarlo del asirio Sargón, del que tratará el capítulo próximo, se le llama Sargón de Akkad, lo que alude al país de los semitas, de donde procedía. Escritura cuneiforme (Ashmolean Museum, Universidad de Oxford). Tabletas de barro cocido, en las que se registran unos contratos. Pertenecen al período acadio (hacia 2400- 2200 a.C.). Estos semitas o acadios dominaron Mesopotamia durante dos siglos, y pudieron haberlo hecho por más tiempo si sus reyes hubieran mantenido el poder férreo de Sargón y sus inmediatos sucesores. Hacia el 2470 a.C. los semitas de Akkad, gu...