La isla de los muertos de Arnold Böcklin




          Titulada así por un marchante. De hecho, es una de las obras más famosas de este pintor y escultor suizo, y de las más importantes para él, que la denominó “Pintura para soñar”. Es una obra plenamente simbolista que data de 1880, y de la cual existen varias versiones posteriores. No describe la naturaleza tal como los ojos la ven, sino que elabora a partir de ella las impresiones recibidas por el artista creando un mundo nuevo, que es, en suma, un rechazo de la realidad.

(Kunstmuseum, Basilea)

Fuente: Historia del arte. Editorial Salvat.

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