Visitantes

Translate

17 julio 2016


VAPOROSO EMBRUJO

La Nana, por Pablo Picasso, 1901,
pintura sobre cartón
© Museo Picasso de Barcelona.

     
         La Nana se nos presenta · desafiante - irritada o encolerizada, tal vez-, ataviada para una noche de espectáculo. Podría estar en un café-concierto, un circo o un teatro de variedades, viste con lo que parecería ser un traje de bailarina, aunque incongruentemente, con un adorno floral en la cabeza a la manera de las demimondes de la época y un bolso de tela embrollado en la falda o tutú. Es un personaje a la vez imponente y grotesco, grotesco por toda la parafernalia exagerada del mundo del espectáculo que así la transforma.

         Se encuentra envuelta en un mundo en movimiento y, aún ciento quince años después, su entorno destella como partículas de luciérnagas que bailan a su alrededor, entre los colores del fondo impreciso que, gracias a la luz de

Gas, asumen tonalidades encendidas en ácido. Ella, aunque no en el centro, domina la obra. Ella, su traje, su piel cubierta de polvos blanquecinos de arroz y sus piernas con medias de bailarina profesional, toda ella rutilante, está envuelta en un ambiente que oscila entre luz y sombra.

         Estamos en el París bohemio de 1901, en junio de ese año Picasso  tiene su primera gran oportunidad: Ambroise Vollard, el galerista, le ha ofrecido una exposición. El tiempo está en su contra, debe producir un importante conjunto de obras nuevas en un periodo muy corto, por lo que pinta La Nana con rapidez y sobre cartón, lo que le facilita la tarea, ya que seca mucho más rápido que el lienzo.

         El trabajo de brocha entrecortado, frenético, le otorga una ligereza, una vaporosidad, un movimiento febril que la convierte en un atrevido trabajo de abstracción colorista precedido por una figura monumental. Son estas pinceladas, plasmadas con brío, las que fascinan y cautivan, y hacen del cuadro una obra magistral llena de frescura y libertad.

         (Mi obra favorita por: BERNARDO LANIADO-ROMERO, DIRECTOR DEL MUSEU PICASSO, BARCELONA)

         (Fuente: Revista “Descubrir el Arte”, Mayo 2016, nº 207)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares