Lefebvre, Jules Joseph (Tournan-en-Brie,
14 de marzo de 1834 - París, 24 de febrero de 1912)1 fue un pintor academicista francés, profesor de la École des
beaux-arts y de la Académie Julian. Especialista en la
pintura de desnudo femenino, fue alumno de Léon
Cogniet.
Biografía y obras
Lefevre ingresó en 1852 en la
Escuela de Bellas Artes con una beca anual de 1000 francos para continuar sus
estudios, siendo alumno de Léon Cogniet. En 1855 participó por primera vez en
el Salón de París, lo que no dejará de hacer en años sucesivos, contabilizándose
hasta 1898 setenta y dos retratos presentados. En 1861 obtuvo el premio de Roma
por su obra La muerte de Príamo. Durante su estancia en Roma estudió a
los grandes maestros italianos. En este período aumentó su interés por los
desnudos femeninos, pintando el primero en 1863. Este mismo año, la pérdida de
sus padres y su hermana lo sumergen en una severa depresión, superadada la
cual, regresó a París con una visión y un acercamiento diferente al arte.
Reconocido retratista, su obra La
Verdad, un desnudo femenino con un espejo (Museo de Orsay) le otorga la
consagración y el reconocimiento del público. En 1870 fue nombrado caballero de
la Legión de Honor y profesor de la Academia Julien, reconocida por la
formación de artistas de ambos sexos, en una época donde las mujeres no eran
admitidas en la Escuela de Bellas Artes. En 1878 y 1886 obtuvo medallas en la
Exposición de París y en 1891 será elegido miembro de la Academia de Bellas
Artes. Finalmente, en 1898 fue ascendido al grado de comendador de la Légion de
Honor.
Con el género de pintura erótica,
tuvo una rivalidad con William Bouguereau, pueden citarse, entre sus obras
conservadas en museos públicos, además de la ya mencionada La Verdad, María
Magdalena en la gruta, propiedad del Hermitage de San Petersburgo y sus dos
obras expuestas en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires: Pandora
y Diana sorprendida.
Cuchillo de Djebel el-Arak (Musée du Louvre, París). El mango de marfil de este cu- chillo ceremonial de sílex per- teneciente a la cultura Nagade II, ilustra la lucha entre dos pueblos ante la presencia entre dos leones de un dios barbado, al parecer inspirado en un mo- delo sumerio de la época de Diemded-Nasr Separados los primitivos egipcios en pequeños clanes independientes, quedó el recuerdo de este régimen prehistórico hasta los tiempos faraónicos, con los famosos nomos o provincias a lo largo del Nilo. Poco a poco, los pequeños Estados se fueron absorbiendo en dos grandes principados: los del Alto y Bajo Egipto, caracterizados respectivamente por la alta tiara o corona blanca de los antiguos reyes "Caña" y por la corona roja de los reyes "Abeja", hasta que un primer faraón, llamado Menes, reunió ambos gobiernos hacia el 3200 a.C. y se coronó con la doble corona blanca y roja, inaugurando la I Dinastía. Entre los objetos sagr...
Obra realizada en 1948 por este polifacético artista -pintor, escultor, escritor- que fue uno de los fundadores del grupo surrealista. Su obra es variada, multiforme, caracterizada por un inacabable afán de invención que le llevó tanto a descubrir objetos y a unirlos en extrañas composiciones totémicas como a modelar grandes divinidades de un raro sabor arcaico. (Museo Nacional de Arte Moderno, París). Fuente: Historia del Arte. Editorial Salvat.
Todo el esplendor sumerio debió ser destruido hacia el año 2470 a.C. por los semitas nómadas, los "cabezas negras", instalados en la zona central de Mesopotamia desde principios del III milenio. El vencedor fue un guerrero semita de origen humilde que se hizo coronar con el nombre de Sharrukenu (rey legítimo). De ese nombre deriva el de Sargón, con que normalmente lo designamos. Para diferenciarlo del asirio Sargón, del que tratará el capítulo próximo, se le llama Sargón de Akkad, lo que alude al país de los semitas, de donde procedía. Escritura cuneiforme (Ashmolean Museum, Universidad de Oxford). Tabletas de barro cocido, en las que se registran unos contratos. Pertenecen al período acadio (hacia 2400- 2200 a.C.). Estos semitas o acadios dominaron Mesopotamia durante dos siglos, y pudieron haberlo hecho por más tiempo si sus reyes hubieran mantenido el poder férreo de Sargón y sus inmediatos sucesores. Hacia el 2470 a.C. los semitas de Akkad, gu...
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