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domingo, 5 de marzo de 2017

Aventura de una joven
Paul Klee


De 1922, el ritmo, la fuerza expresiva que marcan las líneas de la composición, son elementos tan interesantes como la figuración que sugieren, diluida en una telaraña de colores. Es una obra de fantasía, mágica, realizada con elementos abstractos. A caballo entre lo figurativo y lo abstracto, Klee reúne los elementos formales de modo tan lógico que cada uno ocupa en lugar determinado en perfecta armonía con los demás. “La obra de arte abre caminos al ojo del espectador que quiera explorarlos como un animal que pace en un prado”, decía Klee, que veía el acto creador como una experiencia mágica.

(Tate Modern, Londres)

Fuente: Texto extraído de Historia del Arte. Editorial Salvat

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