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sábado, 18 de marzo de 2017



Autorretrato
Jacques-Louis David (1748-1825)

Neoclasicismo

        David, Jacques-Louis (París, 1748 - 1825). Pintor francés neoclásico, cuya obra representa la consecución del ideal neoclásico en pintura. Su misma trayectoria refleja la búsqueda previa de un estilo, la culminación al crear un lenguaje nuevo, y la decadencia cuando ya otras inquietudes están dominando el campo de las artes.

        Huérfano de padre a los nueve años, quedó bajo la protección de su tío y tutor, el arquitecto Desmaisons, y de su padrino, Michel Sedaine, miembro y secretario respectivamente de la Academia de Arquitectura. Éstos le proporcionaron una temprana educación en humanidades y dibujo, primero en la Academia de Saint-Luc y luego en el taller de Joseph-Marie Bien (1716-1809), pintor de fama integrado en el movimiento europeo de recuperación de la antigüedad.

Antíoco y Estratónice, 1774

        Tras varios intentos consigue el Premio de Roma en 1774 con el cuadro Antioco y Estratonice (1774, París, École nationale des Beaux- Arts). El lienzo tiene, tanto en el colorido como en la composición, el recuerdo de la pintura del siglo XVII. El tema y la composición están tomados de una escena de Pietro da Cortona (1596-1669) para la decoración del Palacio Pitti de Florencia, y el colorido está en la línea de la pintura del francés Poussin (1594-1665); sin lugar a dudas la innovación está en el componente moralizante de la escena: el príncipe Antioco que enferma a causa del amor imposible hacia su madrastra Estratonice; la contención de este amor y el respeto hacia su padre incluyen a la pintura en la nueva corriente regeneradora de las artes.

        En 1775 está como pensionado en Italia en compañía de Vien que había sido nombrado Director de la Academia Francesa en Roma. Durante los cinco años de estancia dibujó incesantemente los modelos de la antigüedad, pero también se entusiasmó, en los viajes por el país, con las pinturas de los viejos maestros como Correggio o Rafael. Su adhesión a las corrientes renovadoras del neoclasicismo se vio reforzada por la compañía del teórico francés Quatremère de Quincy que seguía las doctrinas de Winckelmann.

        A su regreso a Francia comienza a evidenciar lo que había aprendido durante su pensionado; las obras que mostró en el Salón de 1781, la más notoria Belisario pidiendo limosna (1780-1781, Lille, Museo de Bellas Artes), y Andrómaca velando el cadáver de Héctor (1783, École des Beaux-Arts) con la que se le recibe como miembro de la Academia, reflejan un perfecto conocimiento de la historia antigua griega y romana y la soltura en el empleo de los detalles arqueológicos; un colorido nada brillante con contrastes de luces y sombras le permite graduar el dramatismo, algo que ha recogido de las pinturas de Caravaggio y de sus seguidores. Sin embargo, aún está en la línea de un Poussin renovado por los temas de exaltación de las virtudes patrióticas.

Belisario pidiendo limosna, 1781

        El Juramento de los Horacios (1784-85, París, Louvre) que presentó al Salón de 1785, con el que alcanza ya una total depuración de su estilo sin deudas con la pintura anterior, es un manifiesto del Neoclasicismo. Representa el momento en que los tres hermanos Horacios juran ante su padre salvaguardar a Roma frente a Alba, mediante un combate personal con sus primos los Curiacios. David ha elegido el tema, en parte sacado de Tito Livio, como exemplum virtutis, como modelo de virtud patriótica. En un escenario casi geométrico se representan en primer plano los personajes separados en dos grupos bien delimitados, las figuras masculinas componen una imagen que refleja la energía del grupo que pronuncia el juramento, por contra las mujeres forman un conjunto unido por sus vestidos de amplios pliegues y por el sentimiento de dolor mesurado ante lo que se avecina. Los ropajes tienen colores vivos pero neutralizados por el conjunto; compositivamente es muy simple con una perfecta adecuación a la corriente neoclásico: una absoluta simplicidad formal para expresar la excelsa virtud patriótica de los personajes.

        La notoriedad que alcanzó con los Horacios hizo de David el pintor del momento, el artista que interpretaba las necesidades históricas de la Francia prerrevolucionaria. Cuadros posteriores como La muerte de Sócrates (1787, Nueva York, Metropolitan Museum of Art) y Bruto (1789, París, Louvre) inciden en la exaltación del estoicismo y de las virtudes cívicas.

      David se comprometió con la Revolución y llegó a ser diputado y presidente de la Convención; su voto apoyó la ejecución del rey Luis XVI y de María Antonieta. Se ocupó en organizar y escenificar los actos y fiestas patrióticos; sus cuadros de aquellos años son auténticos manifiestos de la Revolución. El Juramento del Juego de Pelota (1793-94, Palacio de Versalles) reproduce el acto de solicitar una constitución y por ende de enfrentamiento al poder real. La Muerte de Marat (1793, Bruselas, Museo de Bellas Artes) es con su composición austera, su colorido neutro y su rigor dibujístico, el símbolo perfecto del mártir revolucionario asesinado por sus ideas.
El dolor y los lamentos de Andrómaca
sobre el cuerpo de Héctor, 1783
        La caída de Robespierre supuso la cárcel para David y la retirada de sus cuadros. A la llegada al poder de Napoleón recuperó su prestigio artístico bien alimentado por un taller en el que se daban cita discípulos luego de renombre como Gros, Gerard, Girodet o Ingres. Su estilo se adaptó pronto a representar las glorias y virtudes del Emperador al que sirve de propaganda; lo retrata a caballo cruzando los Alpes (1801, Château de Malmaison) identificado con la figura de Aníbal, o en su estudio (1812, Washington, National Gallery of Art) trabajando por el bienestar de su pueblo.

       La gloria de Napoleón y la fastuosidad de su corte quedaron reflejadas en La Coronación de Josefina (1807, París, Louvre) un trabajo que representa con minuciosidad la lujosa ceremonia y retrata a todas las personalidades del momento.

        La derrota de Napoleón trajo el exilio para David, su pintor, que se refugió en Bélgica donde siguió dedicado a la pintura y a su enseñanza, pero cada vez con un estilo más descolgado de las modas del momento. Cuadros como Amor y Psique (1817, Cleveland, Museum of Art, Ohio) hablan de una versión académica y fría de los temas clásicos, aunque algunos de sus retratos de esos años tengan aún la frescura y la inmediatez que David era capaz de conseguir. Su muerte en 1825, fue el final de una trayectoria artística que marcó toda una época.

Fuente: Texto extraído de www.mcnbiografias.com

Obra
Retrato de François Buron, 1769

Retrato de Marie Francoise Buron, 1769

El combate entre Marte y Minerva, 1771

Dolor, 1773

La muerte de Séneca, 1773

Vista del Tíber y el castillo de San Angelo, 1776

Minerva, 1776 - 1777

El funeral de Patroclo, 1778

Varón desnudo conocido como Héctor, 1778

San Roque rezando a la Virgen
por el fin de la peste, 1780

Retrato ecuestre de Stanislas Kostka Potocki, 1781

Cristo en la cruz, 1782

El dolor de Andrómaca, 1782

Retrato de Jacques Francois Desmaisons, 1782

Retrato de Alphonse Leroy, 1783

Retrato de Charles-Pierre Pecoul, 1784

Retrato de la señora Charles-Pierre Pecoul,
nacida Potain, la suegra del artista, 1784

El Juramento de los Horacios , 1784-1785
La muerte de Sócrates, 1787


Bruto, 1789


Autorretrato, 1791

El Juramento del Juego de Pelota, 20 de 1789 Junio , 1791

El juramento en la cancha de tenis, 1791

Juramentos de Diputados, 1791

Vista del interior de la pista de tenis,
1790-1791


Alegoría de la gente francesa oreciendo
la corona y el cetro al Rey, 1792

Luis XVI mostrando la Constitución
a su hijo, el delfín, 1792

Retrato de la señora Adelaida Pastoret,
1791-1792

Retrato de señora Charles-Louis Trudaine,
1791-1792


Cabeza de Marat, 1793

Caricatura del gobierno Inglés, 1793

La muerte de Marat, 1793

La reina María Antonieta en el
camino a su ejecución, 1793


Autorretrato, 1794

Homero recitando sus versos a los griegos, 1794

La muerte de Bara, 1794

Los representantes del pueblo de turno,
1794

Mujer con un turbante, 1794

Vista de los jardines de Luxemburgo en París, 1794


Gaspar Meyer o
el hombre con chaleco rojo, 1795

Jacobus Blauw, 1795

Madame Pierre Seriziat
(en el siglo Emilie Pecoul)
con su hijo, Emile, 1795

Retrato de Jeanbon Saint-André, 1795

Retrato de Pierre Seriziat, cuñado del artista,
1795


Bonaparte, 1798

Retrato inacabado del
general Bonaparte, 1797-1798


Las sabinas, 1799

Retrato de señora Raymond
de Verninac, 1798-1799


Madame Recamier, 1800


Napoleón cruzando los Alpes en el
Paso de San Bernardo,
20 de mayo de 1800, 1800-1801


Retrato de Mr. Cooper Penrose, 1802


Retrato de Suzanne Pelletier Saint-Fargeau, 1804


Estudio del desnudo del papa Pío VII, 1805

Josefina sosteniendo la corona de Napoléon, 1805

Retrato de papa Pío VII, 1805


La emperatriz Josephine de rodillas con
Mme de la Rochefoucauld y Mme de la Valett, 1806


La consagración del emperador Napoleón y
la coronación de la emperatriz Josephine
por el Papa Pío VII, 2º 1804 de diciembre, 1807


Estudio para la Distribución de banderas con áquilas, 1808


Safo y Phaon, 1809


Retrato de la condesa Daru, 1810


Napoleón Bonaparte en su estudio
de Les Tuileries, 1812


Retrato de Marguerite Charlotte David, 1813


Leónidas en las Termópilas, 1814


Retrato de la condesa Vilain XIIII y su hija,
1816


Cupido y Psique de 1817

Emmanuel-Joseph Sieyès, 1817


La despedida de Telémaco y Eucaris, 1818


La cólera de Aquiles, 1819




Marzo desarmado por Venus y las Tres Gracias, 1824


Etienne Maurice Gerard

Jacques Louis David en su taller

La llegada en el Hôtel de Ville

Patrocles

Retrato de Antoine-Laurent y
Marie-Anne Lavoisier

Retrato de Felipe-Laurent Joubert

Retrato de la joven Ingres

Retrato de una mujer joven en un turbante

Una virgen vestal coronada con flores

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