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lunes, 20 de marzo de 2017


Autorretrato, 1840
Eugène Delacroix (1798-1863)

Romanticismo

 Delacroix, Ferdinand-Victor-Eugène (Charenton-Saint-Maurice, Francia, 1798 - París, 1863) Pintor francés. Su vida transcurrió, pues, entre los años de inestabilidad inmediatamente posteriores a la Revolución que pondría fin al Antiguo Régimen y la consolidación final del nuevo régimen burgués. Su madre pertenecía a una familia de famosos ebanistas, y su padre, Charles Delacroix, era un antiguo miembro de la Convención Nacional francesa que acabó convirtiéndose en funcionario acomodado. Sin embargo, los rumores decían que Eugéne era hijo natural de Talleyrand, aunque esta suposición, basada sin duda en el asombroso parecido entre el pintor y el famoso diplomático, nunca se confirmó ni se desmintió del todo.

La barca de Dante ( Dante y Virgilio en los infiernos ), 1822
Delacroix pasó su infancia entre Marsella y Burdeos, ciudad en la que murió su padre en 1805. Su madre volvió entonces a París y el futuro pintor pudo estudiar en el famoso Liceo Imperial. A los diecisiete años entró en el taller de Guérin y se adaptó con cierta facilidad a su disciplina copiando monedas y bustos antiguos al mismo tiempo que estudiaba las reglas de la composición. De hecho, soñaba con convertirse en un gran pintor de historia a la manera de su admirado Gros, hasta que de esta monotonía vino a sacarle uno de los acontecimientos más importantes de su vida artística: el encuentro con Gericault. Delacroix quedó profundamente impresionado por La balsa de la Medusa, pero él quería llegar a la gran pintura de historia partiendo precisamente de los problemas que en teoría Gericault no había podido solucionar, buscando una unidad mayor, la conexión de todas las fuerzas en una única armonía, una idea rectora a la que habían de subordinarse todos y cada uno de los puntos y líneas de forma y color, no una serie de elementos colocados unos junto a otros, ni tampoco una síntesis formal de tipo renacentista, conseguida por la tranquilidad y el equilibrio extremos, sino un río de fuerza que arrastrara todo consigo.

Un año después de conocer a Gericault, Delacroix entró en la Escuela de Bellas Artes y allí copió incansablemente cuadros de historia y composiciones mitológicas y alegóricas de antiguos maestros. Por la misma época pasaba todas las horas que podía en el Museo del Louvre estudiando especialmente a pintores como Rubens o los de la Escuela Veneciana, que le interesaban de un modo particular.

En 1822, el mismo año en que su salud comenzó a sufrir los primeros achaques que le convertirían en un enfermizo de por vida, presentó al Salón su primera obra importante, la Barca de Dante o Dante y Virgilio atravesando los infiernos. A pesar de que tuvo una magnífica acogida, el lienzo tenía todas las cualidades de las que los teóricos y artistas neoclásicos habían abominado: una energía dinámica, una intensidad emocional, una sensualidad exagerada en las retorcidas figuras desnudas y, sobre todo, un llamativo gusto por los vivos colores oscuros. Porque la ruptura más decisiva la hizo Delacroix en tanto que colorista. Los teóricos neoclásicos habían dictaminado que prestar más atención al color que a la línea equivalía a situar lo transitorio y mudable por encima de lo eterno y seguro, a apelar a los sentidos antes que a la mente. Delacroix se fue sintiendo cada vez más escéptico ante esta concepción del arte y ante la noción de un cosmos mecánicamente estático en que estaba basada. Para él, el color era simplemente vida y luz, y no apelaba a los sentidos en exclusiva sino también, y sobre todo, a esa imaginación a la que Baudelaire llamaba la reina de las facultades. Su técnica respondía exactamente a estos principios. Sobre todo gracias a una unidad pictórica tan integrada que cada toque de color depende y se refleja en los demás, de manera que en vez de muchos tonos locales separados se consigue una armonía de color sintética. Esto no quiere decir en absoluto que haya un abandono de la forma o una relajación de la composición estable. Puede haber una tendencia importante en esa dirección, pero el movimiento de la forma, el movimiento del color y el movimiento de la luz están siempre bien dispuestos y ordenados.

En el Salón de 1824, Delacroix presentó otro de sus cuadros más válidos, Las matanzas de Quíos, calificado ya entonces como masacre de la pintura y abiertamente enfrentado a las ideas estéticas de Ingres porque representa un cambio radical en el modo de entender y ver la pintura. Para sus contemporáneos fue, sobre todo, la obra de un temperamento apasionado y, como tal, fue severamente juzgada sin ocultar el estupor ante esta especie de apoteosis de la crueldad y de la desesperación. La acogida fue, sin embargo, entusiasta en un restringido grupo de románticos y, quisiéralo o no el propio artista, supuso el vértice de todo el movimiento.

En 1825 Delacroix pasó una larga temporada en Londres donde se vio influido por los pintores románticos ingleses y, por supuesto, por los animalistas. Poco después de volver a París presentó en el Salón una de sus obras más desorbitadas, La muerte de Sardanápalo (1827-28), pero no todos sus temas iban a ser siempre tan poco contemporáneos. En 1831 presentó el que sin duda es su cuadro más famoso, La Libertad guiando al pueblo, referido a la Revolución de 1830.

En 1832 emprendió una expedición a Marruecos que tuvo una enorme importancia. De hecho, tuvo una influencia decisiva y llegó a sustituir, para el pintor, el habitual viaje a Roma. El conde de Mornay, que iba a Marruecos en misión oficial, propuso a Delacroix formar parte de la comitiva en calidad de "reportero gráfico". El viaje duró de enero a julio y el pintor no sólo cambió su forma de ver la pintura, especialmente en lo que al color se refiere, sino que además preparó muchos de los que van a ser sus lienzos fundamentales. Dibujó constantemente escorzos de calles desiertas, caballos salvajes e interiores inmersos en una fresca penumbra y llenó su libreta de notas de acuarelas de paisajes y trajes típicos. De sus impresiones y recuerdos nacieron obras como Mujeres en Argel en sus habitaciones (1834), Bodas hebreas en Marruecos (1837), Actores cómicos árabes (1848), Mujeres turcas en el baño (1854) y Vado de soldados marroquíes (1858). A su vuelta de Marruecos, Delacroix hizo una breve parada en España y confirmó una influencia de la pintura española que su obra había venido soportando prácticamente desde el principio. Le interesan, sobre todo, Velázquez, que aparece mencionado en su Diario de un modo constante, y entre los contemporáneos, Goya.

En 1844 Delacroix conoció al crítico y poeta Charles Baudelaire, autor del primer y más penetrante estudio que se le haya dedicado nunca al pintor. A partir de este momento y hasta su muerte, Delacroix disfrutó de una serie de encargos oficiales entre los que no podemos olvidar los grandes frescos que le encomendaron para decorar la Biblioteca del Palacio de Luxemburgo (1841-46), parte del techo de la Galería Apolo en el Louvre (1849-51), la capilla de San Sulpicio (h. 1853-61) o la Cámara de los Diputados (1833-47). A lo largo de su trayectoria como pintor, Delacroix supo cuestionar toda la tradición pictórica en conceptos tales como la imitación de la naturaleza, el uso del modelo o la propia idea clásica de belleza. Su condición de artista indiscutiblemente moderno y su enorme capacidad reflexiva le llevaron a plantear una pintura imaginativa, antirrealista y con un marcado carácter expresionista de la que todo el movimiento romántico es claramente deudor.

Fuente: Texto extraido de www.mcnbiografias.com

Obra

El Mediterráneo, 1835

La batalla de Giaour y de Hassan, 1835

La batalla de Taillebourg - bosquejo, 1834 - 1835

León y tortuga, 1835

Léon Riesener, 1835

Estudio para una parte del friso 'Justicia', 1833 - 1836

San Sebastián, 1836

Autorretrato, 1837

Frescos en la pared oeste
(Salón del Rey, Palais Bourbon, París) 1833 - 1837

Piedad, 1837

Celopatra y campesino, 1838

Abanico con caricaturas, 1838

Academia de mujer joven, 1838

Cabaña en el bosque, 1838

Cautividad de Babilonia, 1838

Cristóbal Colón y su hijo en La Rábida, 1838

Cuatro Vistas de hombres sentados, 1838

Fanáticos de Tánger,  1837 - 1838. Orientalismo

La muerte de Ofelia, 1838

Mazeppa atadas a la espalda de un caballo salvaje, 1838

Medea furiosa, 1838

Retrato de Frédéric Chopin y George Sand, 1838

Retrato de George Sand, 1838

Cristo en la cruz, 1839

Hamlet y Horacio en el cementerio, 1839

Hamlet y Horacio en el cementerio, 1839

Mefistófeles lo largo de Wittenberg
(De Fausto de Goethe), 1839

Tasso en el manicomio, 1839

Autorretrato, 1840

El naufragio de Don Juan, 1840

Hamlet y Ofelia, 1840

La entrada de los cruzados en
Constantinopla, 12 de 1204 abril, 1840

Muchacha inclinada sobre una mujer tendida en el suelo, 1840

Sultan Abel el Rahman, 1840. Orientalismo

Boda judía en Marruecos, 1841. Orientalismo

Caballo atacado por una leona, 1842

Hamlet ve el fantasma de su padre, 1843

Hamlet y Horacio ante una tumba cavada, 1843

La muerte de Ofelia, 1843

La novia de Abydos, 1843

Límite de un bosque en Nohant, 1842 - 1843

Ramo de flores, 1843

Muley Abd-AR-Rhaman, el sultán de Marruecos,
dejando su palacio de Meknes con su séquito, 1845.
Orientalismo

El rapto de Rebecca, 1846

Atila y sus hordas de Italia y las Artes, 1838 - 1847

Fantasía marroquí, 1847. Orientalismo

La musa de Orfeo, 1845 - 1847

Músicos judíos en Marruecos, 1847. Orientalismo

San Jorge luchando con el dragón,
Perseo, entrega de Andrómeda, 1847

Una judía del norte de África, 1847

Árabes de Oran, 1833-1847. Orientalismo

El Entierro de Cristo, 1848

Estudio del cielo al atardecer, 1849

Estudio del cielo, el sol poniente, 1849

Jarrón de flores en una consola, 1848-1849

Las mujeres de Argel en su apartamento, 1849. Orientalismo

Otelo y Desdémona, 1847-1849

Porte d'Amont, Etretat, 1849

Un jinete árabe,  1849. Orientalismo

Apolo matando a Python, 1850

Caballero Árabe atacado por el león, 1849-1850.
Orientalismo

Caballero marroquí cruzando un vado, 1850.
Orientalismo

Estudio de flores, 1845-1850

Estudio para Mrfaisa, 1850

León devorando un caballo árabe, 1850. Orientalismo

Miguel Ángel en su estudio, 1849-1850

Piedad, 1850

Ramo de flores, 1849-1850

Apolo mata el Python, 1850-1851

Andrómeda, 1852

Bosquejo para la paz desciendiendo a la Tierra, 1852

Mar visto desde las alturas de Dieppe, 1852

Piratas africanos raptando una mujer joven, 1852.
Orientalismo

Ceres, 1849-1853

Cristo en la Cruz, 1853

León y jabalí, 1853. Orientalismo

Los discípulos de Emaús, 1853

Retrato de Alfred Bruyas, 1853

Caza del león en Marruecos, 1854. Orientalismo

Cristo en el Lago de Gennezaret, 1854

Cristo en el mar de Galilea, 1854

Mujer de Argel con Windhund, 1854

Acantilados cerca de Dieppe, 1852-1855

León y cocodrilo, 1855. Orientalismo

Cristo en la cruz, 1853-1856

Cristo en la cruz, 1853-1856

León que devora a un conejo, 1856. Orientalismo

El marroquí y su caballo, 1857

Odalisca, 1857. Orientalismo

Caza del león, 1858. Orientalismo

La muerte de Laras, 1858

Rebecca secuestrada por los Templarios,
sir Brian de Bois-Guilbert, 1858

La caza del león, 1859. Orientalismo

Ovidio entre los escitas, 1859

Puma (Leona viendo presa), 1859.
Orientalismo

Caza del león, 1860. Orientalismo

Los caballos árabes luchando en un establo, 1860.
Orientalismo

Caza del león, 1861

La expulsión de Heliodoro, 1856-1861

La lucha de Jacob con el ángel, 1856-1861

Juno, Invierno y Aeolus, 1862

La educación de Aquiles, 1862

Retrato del sultán de Marruecos, 1862.
Orientalismo

Tigre y serpiente, 1862. Orientalismo

Escaramuza de árabes en las montañas, 1863

Otoño, Baco y Ariadna, 1856-1863

Verano,  Diana sorprendida por Acteón, 1856-1863

Adán y Eva

Aspasia

Atila

Bahía de Tánger en Marruecos

Caballo y jinete atacados por un león

Caballo

Caballos corriendo

Cabeza de gato

Cabeza rugiente de león. Orientalismo

Cautividad de Babilonia

Caza del tigre. Orientalismo

Chopin

Desnudo femenino muerta por la espalda

Dos figuras

Dos marroquíes sentados en el campo. Orientalismo

Dos ramas con hojas

El descenso de la Cruz

El duque de Orleans mostrando
su señora al duque de Bourgogne

El duque de Orleans mostrando
su señora al duque de Bourgogne

El rapto de las sabinas

Estudio de 'La muerte de Sardanápolo'

Estudio de medallones antiguos

Estudio para el cuadro 'Mujeres de Argelia'

Estudios de campamentos árabes

Estuido de un hombre vestido

Fausto

Hesíodo y la musa

Hombre barbudo desnudo sentado

Invierno Juno suplicando a
Aeolus que destruya la flota

Las calles y las tiendas con personajes,
notas escritas a mano

Leona devorando un conejo

León desgarrando un cadaver

León devorando un caballo

Lugar en el palacio del sultán de Mequinez

Masacre de Chios. Orientalismo

Milton dictando a sus hijas (Paradise Lost)

Paisaje cerca de Tánger

Pantera. Orientalismo

Patio marroquí

Primavera Orpheus acudiendo
en ayuda de Eurydice

Quiosco de Trajano en Philae

Un drake mandarín

Un herrero. Orientalismo

Un herrero. Orientalismo

Un hombre turco en un caballo gris. Otientalismo

Un marroquí ensillando un caballo. Orientalismo

Vista de Tánger


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