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10 febrero 2017

Modernismo

        Movimiento artístico común a las artes plásticas, la arquitectura, la literatura y la música, que se desarrolló a fines del s. XIX y principios del XX.

        El modernismo recibió distintos nombres, según los países: Modern Style en Gran Bretaña y EE.UU ., Art Nouveau en Bélgica y Francia, Jugendstil en Alemania, Sezession en Austria y Liberty o Floreale en Italia. El estilo, que deriva de la pintura de los prerrafaelistas ingleses, del simbolismo y del movimiento Arts and Crafts, se impuso en Europa y EE.UU. entre 1890 y 1910. Respondió a un intento deliberado de crear un estilo nuevo, distinto del historicismo que imponía la imitación servil de las obras del pasado medieval o clásico. Se caracterizó por el uso de líneas sinuosas en arabesco, que recuerdan formas orgánicas, y por el predominio de las asimetrías. Se aplicó a las artes plásticas, la arquitectura, el diseño de interiores, la joyería, la cristalería y la ilustración. El movimiento se inició en Gran Bretaña con la obra del ilustrador A. Bearsdley, que alcanzó gran popularidad, y se extendió rápidamente por el resto de Europa y EE.UU. En las artes decorativas destacan el diseñador de cristalería estadounidense L. C. Tiffany y el diseñador de joyas francés R. Lalique. En 1890 la Exposición Universal celebrada en París consagró el nuevo estilo. En Francia hubo dos centros: Nancy, con el refinamiento de Émile Gallé (son notables sus cristales y muebles), y París, dominado por la figura del pintor H. Toulouse-Lautrec, y marcado por sus estaciones de Metro, coronadas por retorcidas orquídeas de hierro, obra de Hector Guimard.



El beso de Gustav Klimt
        La arquitectura modernista se caracteriza por la fusión entre elementos estructurales y ornamentales: los materiales se combinan con gran libertad, hierro forjado, vidrio, cerámica y mampostería para unificar interiores en los que las columnas parecen plantas trepadoras y las ventanas son a la vez oberturas para iluminar y membranas que recubren la superficie exterior. Este tratamiento era radicalmente opuesto a los valores tradicionales de la arquitectura clásica, que postulaban claridad en la distinción entre elementos estructurales y ornamentales. Los arquitectos modernistas de mayor interés fueron el escocés C. R. Mackintosh, que se distingue por el uso de formas geométricas y que diseñó muchos elementos de mobiliario; los belgas Henry van de Velde y Victor Harta; en EE.UU., el arquitecto L. H. Sullivan, y, el más original y vigoroso, el español A. Gaudí. En Austria destacaron, asimismo, los arquitectos O. Wagner, J. Hoffmann y J. M. Olbrich, y el pintor G. Klimt, impulsor de la Sezession vienesa. Uno de los centros más interesantes fue Barcelona, donde se hallan la mayoría de las obras de A. Gaudí, que diseñó edificios a partir de formas curvas y bulbosas, que se desarrollan como organismos brillantemente coloreados, como la casa Vicens o el Palacio Güell (1886-91), y también Doménech i Montaner, con su edificio para el restaurante de la Exposición Universal de 1888. Ambos reaccionaban contra el neoclasicismo, su espacio paralelepípedo, su decoración de contornos lisos y la ausencia de color, oponiéndole una nueva búsqueda de dimensión espacial, absoluta libertad compositiva y exuberante decoración. El grupo barcelonés "Els Quatre Gats", introductor del impresionismo, centró el interés de la evolución modernista de las artes plásticas; los artistas más destacados fueron l. Nonell, R. Casas, M. Hugué y S. Rusiñol, este último más por su papel de catalizador que por su obra. Con la aparición del funcionalismo, este movimiento artístico pareció anticuado y el término modernista tomó un cariz peyorativo. No habría de ser redescubierto hasta la década de 1960. Fue un movimiento importante por su contribución a la unidad del diseño en las artes decorativas.



Fuente: Texto extraído de Historia del Arte. Editorial Salvat.

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