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21 octubre 2016

El gran escaparate de París

Si Roma era la capital del “arte oficial”, París atraía a los nuevos artistas que buscaban crear un arte más al gusto de la nueva clientela burguesa y acorde con las nuevas formas de vida. Porque los artistas no buscaban en París únicamente nuevos modelos plásticos, sino también otros caminos para canalizar su producción. Los talleres de los artistas y las escuelas privadas sustituyen a las academias oficiales, los nuevos marchantes les ofrecen una nueva forma de establecer contacto con los posibles compradores y, sobre todo, París permitía ·una amplia posibilidad de exposición de la obra de los artistas en la pluralidad de salones, según las distintas tendencias plásticas.
Le Sacre Coeur de Ramon Casas   
(Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona)

En una palabra, tenía todos los elementos necesarios para convertirse en el centro de atracción de artistas de todo el mundo: la atmósfera de libertad artística que se respiraba en sus calles, la bohemia de los círculos de artistas y escritores, entre otras causas, convierten a París en el centro de producción del arte moderno y -lo que interesa resaltar especialmente- de su difusión.

Así, atraídos por el universo de posibilidades que prometía la capital francesa, una multitud de artistas de todos los campos, y sobre todo de las artes plásticas y la literatura, llegaron al país galo muchas veces con más ilusión y talento que dinero en los bolsillos, conformando el París bohemio y artístico que eclosionó a finales del siglo XIX.


Bibliografía: Historia del Arte. Editorial Salvat. Diario “El País”

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