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14 agosto 2016

Autorretrato, 1700
Giuseppe Maria Crespi (1665-1747)

Rococó

Crespi, Giuseppe Maria (Bolonia, 1665-1747) apodado Lo Spagnuolo («El Español») fue un pintor italiano del barroco tardío, perteneciente a la Escuela Boloñesa. Su ecléctica producción incluye pintura religiosa y retratos, pero es actualmente famoso sobre todo por sus obras de género.

Crespi nació en Bolonia, hijo de Girolamo Crespi e Isabella Cospi. Su madre era pariente lejano de la noble familia Cospi, que tenía lazos con la dinastía florentina de los Médicis. Le apodaban «el Español» (Lo Spagnuolo) debido a su costumbre de llevar ropas ceñidas, lo que era la moda española de la época.

A los doce años de edad, fue aprendiz de Angelo Michele Toni (1640-1708). Desde los quince hasta los dieciocho trabajó con el boloñés Dominico Maria Canuti. Se dice que el pintor romano Carlo Maratti, en una visita a Bolonia, invitó a Crespi a trabajar en Roma, pero él declinó la oferta. El amigo de Maratti, el boloñés Carlo Cignani invitó a Crespi en 1681-1682 a unirse a una Accademia del Nudo para estudiar el dibujo, y permaneció en ese taller hasta 1686, cuando Cignani se trasladó a Forli y su estudio fue asumido por el alumno más destacado de Canuti, Giovanni Antonio Burrini. Burrini probablemente le orientó en el estudio de la pintura veneciana. En adelante, Crespi trabajó de manera independiente respecto a otros artistas.

Su principal biógrafo, Giampietro Zanotti, dijo de Crespi: (Él) «nunca más le faltó el dinero, y pintó las historias y caprichos que nacían en su imaginación. Muy a menudo pintó también cosas corrientes, representando las ocupaciones más bajas, y gentes que, nacidas en la pobreza, deben mantenerse a si mismos cumpliendo las exigencias de los ciudadanos acaudalados». Así le ocurrió al propio Crespi, pues comenzó su carrera sirviendo a mecenas acaudalados con su obra artística. Se dice que tenía una camera optica en su casa para pintar. Para la década de los noventa del siglo XVII, acabó varios retablos de altar, incluyendo una Tentación de san Antonio, encargo del conde Carlo Cesare Malvasia, hoy en San Niccolò degli Albari.

Mercado de Poggio a Caiano. 1709
Viajó a Venecia, pero sorprendentemente, nunca fue a Roma. Llevando consigo el gran lienzo religioso de la Matanza de los inocentes, pintado dos años antes, y una carta de recomendación del conde Vincenzo Rannuzi Cospi a modo de presentación, Crespi huyó en mitad de la noche a Florencia en 1708, y obtuvo el mecenazgo del gran duque Fernando I de Médici. Se había visto obligado a abandonar Bolonia con el lienzo, que aun pretendido para el duque, se le había antojado a un sacerdote local, Don Carlo Silva para sí mismo. Los acontecimientos alrededor de este episodio suscitaron muchos pleitos, en los que Crespi, al menos durante los cinco años siguientes, encontró en el duque un firme protector. En 1709 fue nuevamente huésped de Fernando de Toscana, quien lo recibió en su villa de Pratolino. Es aquí donde ejecuta un cuadro de género que se haría famoso: Mercado de Poggio a Caiano.

Artista ecléctico, Crespi fue un retratista y un brillante caricaturista, y también fue conocido por sus aguafuertes según Rembrandt y Salvator Rosa. Podía decirse que pintó una serie de obras maestras en diferentes estilos. Pintó pocos frescos, en parte porque rechazaba trabajar para los pintores en quadratura, aunque de todas formas, su estilo no hubiera encajado con los requisitos y exigencias de ese medio entonces a menudo usado para escenografías grandilocuentes. No era apreciado universalmente, Luigi Lanzi menciona que Mengs se lamentaba de que la escuela boloñesa acabara con el caprichoso Crespi. El propio Lanzi describe a Crespi como un pintor que permite que «su gusto por la novedad domine a su buen genio artístico». Consideraba que Crespi incluía la caricatura incluso en temas bíblicos o heroicos, caía en manierismos, y pintaba con pocos colores y pocas pinceladas, «empleadas, ciertamente, con juicio, pero de manera demasiado superficial y sin fuerza del cuerpo». Lo cierto es que la pintura de Crespi poco tiene que ver con la pintura académica boloñesa de generaciones anteriores.
La caza de la pulga, 1720

Alrededor de 1712 pintó una célebre serie de lienzos, Los siete Sacramentos, que actualmente se encuentran en la Gemäldegalerie, de Dresde. Originalmente se ejecutó para el cardenal Pietro Ottoboni en Roma, y a su muerte pasó al Elector de Sajonia. Estas imponentes obras están pintadas con pincelada suelta, pero aun así conservan una sobria piedad. No usa símbolos hieráticos, como santos o putti, sino gente corriente para ilustrar la actividad sacramental. Renuncia, pues, al tono alegórico y adopta un toque humorístico en su estilo narrativo. Demuestra su observación de los gestos y del movimiento. Evidencia sus efectos de luz, irregulares e imprevibles. En esta serie se pone de manifiesto la influencia de Rembrandt. Está considerada la obra maestra de Crespi y, sin duda, «uno de los mayores éxitos de la pintura italiana del siglo XVIII».

Fiel a su eclecticismo es la naturalística Confesión de la reina de Bohemia, obra tardía. En este cuadro, se dice mucho mediante los rostros parcialmente en sombras. Su Resurrección de Cristo es un arreglo dramático en perspectivas dinámicas, en parte influidas por el retablo de Annibale Carracci sobre el mismo tema.

Siendo muchos pintores los que se unieron al taller que Crespi estableció después de la marcha de Cignani, pocos destacaron. Antonio Gionima tuvo un éxito moderado. Otros fueron Giovanni Francesco Braccioli, Giacomo Pavia, Giovanni Morini, Pier Guariente, y Cristoforo Terzi. Puede que también influyera en Giovanni Domenico Ferretti. El veneciano Giovanni Battista Piazzetta afirmó haber estudiado con Crespi, pero no hay documentación que lo acredite. Se cree que igualmente Pietro Longhi estuvo en el taller de Crespi.

    Dos hijos de Crespi, Antonio (1712-1781) y Luigi (1708-1779) se convirtieron en pintores. Según su relato, Crespi podía haber usado una cámara oscura para que le ayudase en la representación de escenas exteriores en los años últimos de su vida. Según su hijo Luigi, la pretensión de su padre era estudiar los efectos de luz en la naturaleza. Después de la muerte de su esposa, se recluyó, abandonando su casa rara vez, excepto para ir a misa diaria.

Fuente: Texto extraído de es.wikipedia.org

Obra

La sibila de Cumes, 1700

Autorretrato, 1700

Muchacha con un gato, 1700

Muchacha sosteniendo una paloma, 1700

Tarquino y Lucrecia, 1700

Éxtasis de Santa Margarita de Cortona, 1701

Cupidos. El desarme de ninfas durmiendo, 1705

Mujer con laúd, 1705

Campesinos con burros, 1709

Cupido y Psique, 1709

En busca de pulgas, 1709

Feria de pueblo, 1709

Interior con una familia de campesinos, 1709

La cocinera, 1712

Los Siete Sacramentos:
Bautismo, 1712

Los Siete Sacramentos:
Comunión, 1712

Los Siete Sacramentos:
Confesión, 1712

Los Siete Sacramentos:
Confirmación, 1712

Los SieteSsacramentos:
Extremaunción, 171201

Los Siete Sacramentos:
Ordenación, 1712

Muerte de San José, 1712

Campesinos con burros, 1715

Escena en un sótano, 1715

Músicos, 1715

Mujer buscando pulgas, 1719

La pulga, 1720

San Jerónimo en el desierto, 1720

Retrato del conde Fulvio agradecido, 1723
Estante de libros con escritos de música, 1730

Virgen con los instrumentos de la pasión, 1730

Bernardo Tolomei y la peste en Siena, 1735

La intercesión del Beato Bernardo Tolomeo
para el fin de la peste en Siena, 1735

Pastor y Pastora (escena de género), 1735

Un caballero persistente (escena de género),
1735

Canciller Florio Senesius, 1740

El cardenal Próspero Lambertini, 1740

Los jugadores de dados, 1745

Cantante con un burro


El cegamiento de Hercuba Poliméstor

La cantate cortejada

Mujer con pandurina

Noli Me Tangere

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