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lunes, 4 de julio de 2016

ROCOCÓ

         Estilo característico del s. XVIII europeo, que sucedió al barroco (con el que en ciertos aspectos está relacionado) y precedió al neoclásico.

         El término rococó procede del francés rocaille, que designaba en el s. XVII la decoración de grutas y jardines renacentistas a base de conchas y fragmentos de rocas. El rococó floreció principalmente en Francia, en un principio junto con el barroco, hasta adquirir un lenguaje propio que habría de difundirse por toda Europa. Mientras la arquitectura conservaba su rigidez de origen clásico, los elementos decorativos del rococó aportaron fantasía y elegancia a las construcciones; pero fue sobre todo en los interiores donde la decoración rococó consiguió los mayores logros: guirnaldas, hojas de palmera, marquetería policromada de puertas y paredes, espejos, motivos orientales (turqueries, chinoiseires), filetes de oro, etc.

         En los países germánicos el rococó francés, fundido con el barroco italiano, produjo un estilo original y vigoroso, muy en consonancia con el espíritu de la Contrarreforma.

         Una característica destacada del estilo rococó fue su incidencia en las artes decorativas: modelados de estuco, muebles, alfombras, tapicerías y, sobre todo, en bellísimos trabajos de porcelana, cuyo conocimiento de fabricación iniciado en Alemania (Meissen) pronto se extendió por toda Europa y dio origen a importante fábricas.

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