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12 julio 2016


Retrato obra de Gerhard von Kügelgen

Caspar David Friedrich (1774-1840)

Romanticismo

Friedrich, Caspar David (Greifswald, 1774 – Dresde, 1840). Pintor nacido en la ciudad báltica de Greifswald. Fue el artista más sobresaliente del romanticismo alemán y quien mejor representó la nueva idea que adquirió la pintura de paisaje, concebida de un modo sublime y religioso y donde la naturaleza, captada de forma indeterminada pero minuciosa, abrumaba por su inquietante belleza.

Educado en el seno de una puritana familia protestante de la clase media artesanal, Friedrich inició su formación en Copenhague asistiendo a la Academia desde 1794 hasta 1798. Esta institución le ofreció una sólida educación en las técnicas del dibujo. Allí coincidió con otros artistas relevantes del romanticismo germano y contactó con la corriente ossianica, una moda literaria que reclamaba los componentes y símbolos originarios de la mitología nórdica. A partir de 1798 se estableció en la capital del Electorado de Sajonia, Dresde, uno de los focos culturales y científicos más destacados de Centroeuropa, ciudad que contaba con importantes colecciones y museos, una notable Academia de Bellas Artes y un activo grupo de artistas dedicados a la pintura de paisaje.

 Tetschen Altar, 1808

Sus primeros trabajos fueron apuntes del natural realizados en lápiz, pluma, tinta, sepias, así como estampas que captaron los paisajes costeros de Pomeramia, su región natal, obras que pronto tuvieron una acogida favorable por parte de la crítica y una atención especial de personajes ilustres, como Goethe, con quien Friedrich mantuvo una estrecha relación desde 1805.

Dos años después, y ya con un dominio admirable del arte del paisaje, el artista emprendió en el taller la técnica al óleo, sin ignorar la meticulosa fidelidad a la naturaleza, lo que dio como resultado un singular lenguaje plástico apreciable desde sus primeros cuadros, como Niebla o Playa con pescador, ambas de 1807. Pero su peculiar percepción de la naturaleza pronto provocó polémicas, como la originada a raíz de la realización del conocido Altar de Tetschen o La cruz de las montañas, una obra encargada por una aristócrata de Dresde para la capilla de su palacio, con funciones de retablo o cuadro de altar.

La precisión del dibujo, los numerosos puntos de vista, la carencia de un primer plano, la composición piramidal de un tema que se cifra en un crucifijo enclavado en unas rocas y flanqueado por altos abetos, así como una cumbre que escondía una puesta del sol, rompían con la estructura paisajística tradicional, normativa y académica.

Abadía en el robledal, 1810

El paisaje de Friedrich era lo más alejado de las apacibles naturalezas arcádicas y revolucionaba por su carácter simbolista y espiritual. Hasta ese momento nadie había conseguido incitar a la devoción o expresar las ideas religiosas por medio de un género todavía considerado inferior, como era el paisaje. De esta forma, abría un nuevo rumbo para este género pictórico, que podía reflejar un contenido religioso y capaz de provocar emoción, ánimo y vida interior, como demuestran El monje junto al mar o La Abadía en el Robledal, ambas presentadas en la Exposición de la Academia de Berlín en 1810 y sintomáticas de la tendencia del artista por los paisajes abruptos y rocosos, las montañas y abismos, las tierras y costas solitarias, las ruinas, brumas y tinieblas, naturalezas inaccesibles, cargadas de desasosiego y soledad, en las que la representación del hombre, parecía enfrentarse al poder inabarcable de la naturaleza. Buen ejemplo de ello, es la serie de paisajes con figuras humanas de espaldas, que a manera de espectadores dentro del cuadro contemplan la lejanía, la luna, el mar o los impresionantes acantilados de las costas como Rocas cretáceas en Rügen (1818), uno de sus lugares favoritos al que reiteró en varias vistas, Salida de la Luna sobre el mar (1820-26) o Las edades (c. 1835).

Con todo, el carácter irreal y visionario de sus obras convivió con el tipo de paisaje nórdico que Friedrich plasmó en numerosas ocasiones como reflejo de su compromiso ante la naturaleza autóctona de Sajonia y Bohemia, aunque también plasmó paisajes en los que nunca estuvo, del Ártico o de Sicilia, para los que se sirvió de descripciones, libros de viajes y dibujos. En todos se aprecia el sello personal de una visión de la naturaleza muy distinta a la pintura de paisaje de sus contemporáneos británicos, como Turner o Constable.

Las edades de la vida, 1835

En Friedrich destaca la tendencia a la limitación y sobriedad del colorido y un interés por reflejar las fases cíclicas de la naturaleza (amaneceres y crespúsculos, el día o la noche, las estaciones del año etc...). En ocasiones pintó escenas de interiores con una atmósfera más intimista, como Mujer en la ventana, Vista desde la ventana o Friedrich en su taller, realizados con una gran simplicidad de medios y de tono melancólico. Un fuerte sentimiento hacia lo autóctono se potenció en sus cuadros desde 1813, a raíz de la invasión napoleónica y las guerras de liberación el pintor empieza a tratar un tipo de obra patriótica en clave heroica, como El Coracero en el bosque o Tumbas de héroes antiguos, homenajes a los combatientes muertos en las luchas contra Napoleón. Igualmente realizó una serie de proyectos conmemorativos y funerarios de estilo gótico, tumbas y obeliscos, que no llegaron a construirse.

        Solitario y atormentado por sus obsesiones espirituales, murió en Greifswald en medio de la locura. No tuvo ningún discípulo destacado, pero sí una serie fiel de seguidores e imitadores. Aunque Friedrich cayó en el olvido a lo largo del siglo XIX su influencia fue fundamental para la posterior evolución de la pintura de paisaje, siendo reivindicada y rescatada su obra a comienzos del presente siglo.

Fuente: Texto extraído de www.mcnbiografias.com

Obra
Lobos en el bosque delante de una cueva, 1798

Paisaje en el Riesengebirge, 1798

Autorretrato como un hombre joven, 1800

Junto al muro de la torre, 1800

Adolf Gottlieb Friedrich, leyendo, 1802

Cruz en las montaña, 1806

Domen en la nieve, 1807

El verano, 1807

Niebla, 1807

Playa del mar con la pesca (El pescador), 1807

Tumba junto al mar, 1807

Cruz en las montañas (Tetschen Altar), 1808

Invierno,  1807 - 1808

Niebla matinal en las montañas, 1808

Paisaje de Bohemia con el Monte Milleschauer, 1808

Paisaje de Bohemia, 1808

Arco iris en un paisaje de montañas, 1810

Barcos en el puerto de Greifswald, 1810

El monje junto al mar, 1808 - 1810

Mañana en Riesengebirge, 1810

Paisaje con arco iris, 1810

Paisaje con robles y un cazador, 1811

Paisaje invernal, 1811

Puerto a la luz de la luna, 1811

Cruz e iglesia en las montañas, 1812

Vista de un puerto, 1814

La cruz al lado del Báltico, 1815

Ciudad a la salida de la luna, 1817

Dos hombre junto al mar, 1817

Greifswald bajo la luna, 1817

Neubrandenburg, 1816 - 1817

Acantilados blancos en Rügen, 1818

El caminante sobre el mar de nubes, 1818


Mujer delante del sol naciente, 1818

Crepúsculo en el mar, 1819


Paisaje de montañas gigantes con aumento de la niebla, 1820


Niebla en el valle del Elba, 1821


El árbol de cuervos, 1922

Mujer en la ventana, 1822

Salida de la luna sobre el mar, 1822

Árbol solitario, 1822


Barranco de rocas, 1923

Carl Vogelvon Vogelstein, 1823


Mar de hielo, 1923-1924

Tarde, 1824


El Watzmann, 1824-1825

La entrada del cementerio, 1825


Acantilados blancos en Rügen, 1826

Cementerio debajo de la nieve, 1826


Abetos en la nieve, 1828

Barcos en el puerto por la tarde, 1828

Roble en la nieve, 1827-1828

Árboles en la nieve, 1828


Dos hombres comtemplando la luna, 1825-1830


Vástago país plano en la bahía de Greifswald, 1834


Mañana de Pascua, 1835


Búho en una tumba, 1836-1837

Costa a la luz de la luna, 1836


El soñador, 1820-1840


A bordo de un velero

Arco de la roca en el Uttewalder Grund

El Templo de Juno en Agrigento

Ataúd y sepulcro

Autorretrato

Barco de pesca entre dos rocas en la playa del Mar Báltico

Barco por el Shor. Salida de la luna

Barcos de vela por la mañana

Basel

Bosque a finales de otoño

Campo arado

Caroline Sponholz

Cañón con resina

Cisnes entre las cañas en el primer Morgenro

Ciudad a la salida de la luna

Colinas y los campos arados, cerca de Dresde

Cruz en el bosque

Dos hombres que comtemplan la luna

Día

El hombre y la mujer

El Riesengbirge

Elbschiff con niebla de madrugada

Eldena

En el interior del bosque
bajo la luz de la luna

Ernst Theodor Johann Bruckner

Escena del funeral en la playa

Estudio de cabezas, figuras, y follaje

Fachada oeste de las ruinas de Eldena

Inicio de la nieve

Largeness

Luise Sponholz

Luz de Invierno

Mar con navíos

Marina

Mañana

Mercado de Greifswald

Mujer con abrigo

Mujer con un candelabro

Mujer en la playa de Ruegen

Mujer en las escaleras

Navío en el Océano Ártico

Niebla

Niño durmiendo en una tumba

Paisaje con el Rosenberg en la Suiza Checa

Paisaje con una figura masculina

Paisaje con árboles de roble y un cazador

Paisaje de Bohemia con la montaña Millsheauer

Paisaje de Bohemia

Paisaje en el Riesengebirge

Paisaje montañoso de río

Paisaje primaveral del Norte

Paisaje Rogen en Putbus

Picos con nubes

Pinos en la cascada

Por la mañana en las montañas de los Sudetes

Por la mañana en las montañas

Por la muralla

Por la noche en el Mar Báltico

Puerta de cementerio

Punta de  iceberg

Riesengebirge

Ruinas de un monasterio en la nieve

Tarde

Tarde

Trozo de  témpano

Tumba megalítica

Un paseo en la oscuridad

Velero

Vista de un puerto

Vista desde el estudio del artista,
ventana en izquierda

Vista desde la pequeña Warmbrunn Sturmhaube

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