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jueves, 14 de julio de 2016


Autorretrato

El Greco (1541-1614)


Manierismo


Theotokópoulos , Doménikos (Candía, Grecia, 1541-Toledo, 1614) Pintor de origen griego, conocido universalmente como El Greco, cuya principal actividad artística se desarrolla en España, en la ciudad de Toledo.

La Vida

Nació en 1541 en Candía, capital de la isla de Creta. Sobre los primeros años de su vida y su formación no se sabe nada con certeza, sólo que vive en Creta, donde se hace pintor. La primera noticia documentada es de 1566. En 1568 se encuentra en Venecia, desplazándose a Roma dos años después, ciudad en la que conoce al miniaturista dálmata, Giulio Clovio, que se encuentra al servicio del cardenal Alejandro Farnesio. En 1570 Clovio escribe una carta a su mecenas recomendando a El Greco para que lo tomara a su servicio.

En 1572 fue admitido en la corporación de pintores romanos, la Academia de San Lucas, en la que es inscrito como miniaturista. Pocas noticias más se conocen de su actividad artística de este momento, es evidente que la carrera italiana, en el mejor de los casos, fue de un éxito moderado.
El expolio, 1577 - 1579

En España aparece documentado por primera vez el 2 de Julio de 1577. No están nada claras las razones precisas por las que abandona Italia, pero está claro que pensaba conseguir los importantes encargos que no había obtenido en Roma. Su principal objetivo era entrar en la Corte y pertenecer al círculo de pintores protegidos por el rey Felipe II, que se encontraba reclutando pintores para la decoración de El Escorial. En su decisión de trasladarse a España, tuvo que ser determinante la influencia del eclesiástico español, Luis de Castilla, con el que había trabado amistad en Roma. Cuando El Greco llega a España éste le ayuda, consiguiendo el encargo de tres retablos para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo de Toledo, e igualmente parece probable su mediación para que le fuera encargado el cuadro El Expolio para la sacristía de la catedral de Toledo. Con estas obras El Greco establece una reputación muy favorable en la ciudad, que va a conservar hasta el fin de sus días.

En 1583 presenta en la corte su obra El Martirio de San Mauricio, que es rechazada por el rey, con lo que el artista abandona sus intentos de convertirse en un pintor de Corte, estableciéndose definitivamente en Toledo, ciudad donde ejerce toda su actividad. Poco después de llegar a Toledo, entabla relación con una mujer, Jerónima de las Cuevas, con la que tuvo un hijo, Jorge Manuel, que estudió pintura y escultura y que hacia 1600 comienza a trabajar con su padre.

En Toledo, El Greco frecuentará la compañía de eruditos, poetas y sacerdotes, más que la de los pintores. Poseerá una pequeña biblioteca de libros en griego, italiano y castellano, y se hará famoso por su vivo ingenio y su inteligencia (aunque también por su orgullo y su arrogancia, hecho que en numerosas ocasiones provocaba desavenencias con sus clientes). Murió en Toledo en 1614.

Valoraciones de la obra de El Greco

A lo largo de los siglos la apreciación de la obra de el Greco ha sufrido diferentes consideraciones. Durante los dos siglos siguientes a su muerte fue considerada como la producción de un excéntrico, descaminado, que merecía un lugar marginal en la Historia del Arte. Sólo a partir de mediados del siglo XIX, críticos y artistas comienzan a reinterpretar y redescubrir su pintura.

Para los escasos contemporáneos que escriben sobre él, El Greco mostraba en sus cuadros una contradicción y un enigma; su dominio técnico no se podía discutir, pero su obra era desconcertante por no encontrarse adscrita a ninguna corriente y tener un carácter original y único. En general sus contemporáneos mostraron opiniones de reservada admiración.

En el siglo XVIII, la obra de El Greco es claramente despreciada. Antonio Palomino ofrece un texto en el que expresa su menosprecio, por ser una obra totalmente alejada de los nuevos gustos clásicos. A esta opinión se suman los pintores y escultores neoclásicos.

Fuera de España, las valoraciones sobre la obra de El Greco no existen; prácticamente todas las obras de este pintor se encuentran en España, y algunas de ellas en lugares de difícil acceso, por lo que, en general, fueron ignoradas.

Es en la segunda mitad del siglo XIX cuando la crítica empieza a revalorizar su obra, hecho que trajo como consecuencia una dura batalla entre conservadores (que seguían la línea de Palomino) y revisionistas (que lo empezaban a valorar como un gran maestro).

Esta primera revisión se debe al movimiento romántico, que aprecia sobre todo sus rasgos exóticos y subjetivos, y se iniciará en Francia. En España su valoración es posterior a la revisión que se hace en Francia, y queda confirmada en 1886, cuando Manuel B. Cossío publica una obra entusiasta y bien documentada del artista. Cossío propone una interpretación que convierte la obra de El Greco en la expresión de espíritu español, y que la pone en relación con los místicos de la época.

Durante el primer tercio del siglo XX la obra de El Greco se magnifica, siguiendo el punto de vista de Cossío. Pocas veces la obra de un artista ha experimentado un cambio de fortuna tan espectacular. Después de siglos de abandono, se convierte en el mayor genio de la pintura española, considerándole en muchos casos como un ejemplo a seguir en el arte moderno, reivindicándosele como el precursor de las inquietudes artísticas de ese momento.

La historiografía actual ha tratado de situar la obra del Greco dentro de su propio tiempo, interpretándola como el producto de un hombre anclado en el final del siglo XVI. Mantiene una indudable originalidad, producto de la formación intelectual del artista, en cuyos escritos muestra su adhesión a las ideas de la teoría y practica artística del siglo XVI italiano.

Periodo anterior a su llegada a España

El Greco aprende a pintar en Creta, probablemente en Candía, su ciudad, formándose como pintor de iconos, trabajando en el estilo tardomedieval que se conoce propiamente como estilo postbizantino y es característico de la continuación estereotipada de la pintura bizantina tradicional. Entre 1570 y 1576 se encuentra en Venecia, ciudad donde empieza su formación en el arte italiano.

 La expulsión de los mercaderes, 1600

De este momento son las obras La Anunciación, conservada en el Museo del Prado de Madrid, y La Expulsión de los Mercaderes, obras que muestran las mismas características formales y que son claves para entender su periodo veneciano. En su ruta de Venecia hacia Roma pasa por Parma, donde conoce las obras de Correggio, artista a quien admiró profundamente.

En Roma, a través de su amigo Giulio Clovio, encuentra un lugar entre el amplio circulo del cardenal Farnesio, compuesto por estudiosos de la Antigüedad, teólogos, artista, coleccionistas, escritores, etc. El Greco frecuentó este círculo, aunque la influencia sobre su obra es difícil de detectar en el pequeño corpus que se conserva de este periodo, entre las que se encuentran El muchacho encendiendo una candela, La curación del ciego y Retrato de Giulio Clovio.

Su obra en España

En 1575-76 llega a Castilla, donde consigue sus dos primeros encargos: El Expolio, de 1577, para la sacristía de la catedral de Toledo, y el Retablo de Santo Domingo, de 1577, hoy disperso, del que destacan las escenas de La Asunción, conservada en Chicago, La Trinidad y San Benito, del Museo del Prado y la Santa Faz y San Juan Bautista, conservadas en la iglesia para la que fue hecho el retablo.

Entre 1577 y 1579 pinta Alegoría de la Liga Santa, también conocida como Adoración del Santo Nombre de Jesús, para el Monasterio de El Escorial, obra que pudo ser encargo directo de Felipe II. Para el que también pinta en esos años El Martirio de San Mauricio.

A partir de este momento su amplísima producción, fundamentalmente de pintura religiosa, se va a centrar en el círculo de Toledo.

De 1577 es la Magdalena Penitente, conservada en Worcester. Entre 1580 y 1585 pinta Las Lágrimas de San Pedro y otra versión de la Magdalena Penitente, hoy en la Nelson Gallery de Kansas City. De entre 1585 y 1590 es la Magdalena Penitente con Crucifijo, de Sitges.

 El entierro del conde de Orgaz, 1586-1588

De 1586 y 1588 es su famosa obra El entierro del conde Orgaz, realizado para la iglesia toledana de Santo Tomé.

De 1591 es el Retablo de la iglesia de Talavera. De la misma época es San Luis de Francia, conservado en el Louvre de París y pintado entre 1585 y 1590.

A partir de 1596 la actividad de su taller se vio progresivamente incrementada, tanto por el prestigio conseguido por el pintor, como por la búsqueda activa de encargos, actividad realizada por su hijo, Jorge Manuel, quien hacia 1603 se había convertido en su principal ayudante.

Entre 1596 y 1599, realiza el Retablo de la iglesia del colegio de doña María de Aragón, hoy disperso; de él destacan las escenas de La Anunciación, en el Museo de Balaguer, y el Bautismo de Cristo y el Pentecostés, del Museo del Prado de Madrid. Entre 1598 y 1603, realiza el Santo Domingo en oración de la catedral de Toledo; y de 1600 es San Francisco y fray Luis de León meditando sobre la muerte, conservado en la National Gallery de Canadá.

Paralelamente a las obras antes mencionadas realiza tres retablos para una capilla privada de Toledo, entre cuyas tablas destacan San Martín y el mendigo y La Virgen con el Niño y las santas Inés y Martina, conservadas en la National Gallery de Washington. De este mismo momento es su famosa Vista de Toledo, hoy en el Metropolitan Museum de Nueva York, fechada hacia 1597.

Entre 1607 y 1614, pinta para la capilla de Isabel de Oballe, en la iglesia de San Vicente de Toledo, La Inmaculada Concepción y La Visitación. Igualmente entre 1602 y 1605, realiza El Apostolado para la catedral de Toledo y de 1610 a 1614 realiza otro Apostolado para el Hospital de Santiago, también de Toledo. En estos años retoma el tema de la visión de la ciudad realizando Vista y plano de Toledo, conservado en el Museo de El Greco de la misma ciudad.

Sus retratos son una parte destacada de su producción, entre los que se encuentran: La Dama del Armiño, de 1577, conservado en Glasgow; El Caballero de la Mano en el pecho, de entre 1577 y 1584, actualmente en el Museo del Prado; Retrato de un cardenal del Metropolitan Museum de Nueva York, pintado hacia 1701; Fray Hortensio Félix de Paravicino, realizado hacia 1609 y actualmente conservado en Boston; Don Rodrigo Vázquez y El licenciado Jerónimo de Ceballos del Museo del Prado, realizados entre 1594 y 1604.

De los últimos años de su vida es el único tema mitológico conservado, Laocoonte, realizado entre 1610 y 1614. A su mano se deben también unas pocas esculturas, todas de pequeño tamaño y en madera, destacando La Imposición de la casulla a San Ildefonso, que formaba parte del suntuoso marco realizado para El Expolio de la catedral de Toledo; y Epimeteo y Pandora, conservadas en el Museo del Prado de Madrid.

Características de la obra de El Greco

Para poder acercarse a la obra de el Greco, es importante tener en cuenta los escritos y las reflexiones que realizó sobre el arte y la pintura, que han llegado hasta nosotros de forma fragmentaria. Con ellos se puede definir la naturaleza y la evolución del estilo del artista, revelándole como un hombre de su tiempo, dentro de la estética y preocupaciones manieristas, que él lleva a sus máximas consecuencias.

Su obra, sin olvidar su componente esencial de originalidad entre la producción artística del momento, es un continuo esfuerzo por realizar una síntesis entre el color veneciano y el diseño florentino, coincidente con el debate que, hacia la mitad del siglo XVI, se había abierto entre los teóricos y los artistas venecianos por un lado y romanos y florentinos por otro. El Greco, como artista que había trabajado en los dos sitios, adopta una postura intermedia, reconociendo a Tiziano como maestro del color y a Miguel Ángel del diseño. Pese a ello, fue implacable en su crítica a Miguel Ángel como pintor, pese a lo cual mantuvo una estética profundamente imbuida de los ideales de este autor.

Para El Greco la pintura es una actividad principalmente intelectual. Como para los manieristas del momento, su ideal de belleza está alejado de la naturaleza y del mundo, gestándose sólo en la mente del artista, que es un inventor de formas y no un mero imitador de las existentes en la naturaleza.

Esta última valoración de la actividad pictórica, dota a su pintura de un indudable carácter subjetivo y antinaturalista, no siendo resultado, como en otros tiempos se interpretó, de visiones espirituales y reacciones emocionales o defectos ópticos. El Greco trata de crear un arte artificial, dedicado a expresar ideas abstractas sobre la belleza. El uso de las proporciones alargadas para sus figuras, una de las características más conocidas de su arte, se debía a la creencia de que tales figuras eran intrínsecamente más bellas que las de tamaño normal.

La anatomía humana es tratada desde el punto de vista de los manieristas. Evolucionando desde un sentido sólido de la estructura, pese a las distorsiones, hacía formas más alargadas, más sinuosas y ondulantes y posturas más retorcidas y complejas. Todos estos artilugios confieren a la figura no sólo belleza, sino también sentimiento. El sentimiento de las obras de El Greco deriva de eso, rara vez utiliza la expresión más fácil para trasmitirlo.

En sus cuadros se produce una exclusión, casi sistemática, de la naturaleza muerta. Sitúa las escenas en un espacio indefinido, tendiendo a llenar todo el espacio y creando sensaciones de ahogo bastante fuertes.

La luz es igualmente artificiosa. En su mundo nunca brilla el sol, sino que sus cuadros se iluminan con una luz propia, emanada desde un foco que nunca se ve. En sus últimas obras la luz tiende a hacerse más brillante y fuerte, llegando a blanquear los fondos de los colores. Este uso de la luz es coherente con todo su antinaturalismo y con la constante búsqueda de un arte cada vez más abstracto.

Su etapa veneciana tendrá importantes consecuencias, creando constantes que se mantienen a lo largo de toda su vida. La riqueza y la variedad del color será una de estas constantes.
 El caballero de la mano en el pecho, 1580

Durante los 37 años que El Greco reside en Toledo su arte sufre una profunda evolución. Desarrolla una primera etapa en la que se mantiene fiel a sus fuentes italianas. Hacia 1600, se inicia una evolución intensificando los elementos artificiales e irreales de sus obras. Las proporciones de las figuras se alargan, las cabezas se hacen más pequeñas, reduciéndose la ilusión de corporeidad. La luz se hace más fuerte y estridente tendiendo a blanquear los ropajes con su brillo. En los últimos 15 años, su tendencia a la abstración llega a las máximas cotas que la pintura del momento le permitía.

oledo es fundamental en su arte. Por una parte el vacío artístico local, que llenó enteramente él, le permitió conseguir los encargos y el reconocimiento que no había obtenido en otras ciudades. Además le permite llevar a las máximas consecuencias su propia estética, sin condicionantes. Además, verse libre de competencia le permitió acudir a su herencia bizantina en busca de ideas, realizando una fusión entre las dos culturas. Ninguna de estas cosas hubieran sido posibles en un centro cultural importante donde hubiera estado sujeto a límites.

De esta manera y en este ambiente, El Greco consigue conciliar fines aparentemente irreconciliables, como son la estética manierista y la práctica de la Contrarreforma, que imponían temas que debían ser claros y llevar a la devoción.


Fuente: Texto extraído de www.mcnbiografias.com

Obra
Cristo curando un ciego, 1560


Tránsito de la Virgen, 1566


Bautismo de Cristo, 1568

La última cena, 1568

San Lucas pintando a la Virgen, 1568


Adoración de los pastores, 1570

La expulsión de los mercaderes, 1570

Monte Sinaí, 1570

Santo entieroo, 1568 - 1570

Un niño soplando sobre una brasa a la luz de una vela, 1570


San Francisco recibiendo los estigmas, 1571


Retrato de Giulio Clovio, 1572


Deposición en la tumba, 1575

Piedad (La lamentación de Cristo), 1575

Retrato de un hombre (Andrea Palladio), 1575

Retrato de Vincenzo Anastagi, 1575


La Anunciación, 1576

La expulsión de los mercaderes, 1571 - 1576


Asunción de la Virgen, 1577

El martirio de San Sebastián, 1577

La Santa Trinidad, 1577

Magdalena penitente, 1577

San Antonio de Padua, 1577


Cristo curando un ciego, 1578

Cristo portando la cruz, 1578

Magdalena penitente, 1578

San Francisco recibiendo los estigmas, 1578

El Sueño de Felipe II, 1579

Resurrección, 1579

San Juan Bautista, 1579

San Juan Evangelista, 1579


Adoración del nombre de Jesús, 1580

Aparición de la Virgen a San Lorenzo, 1580

Retrato de un caballero de Casa de Leiva, 1580

Retrato de un hombre, 1580

Retrato del doctor Rodrigo de la Fuente, 1580

Santa María Magdalena, 1580

Santa Verónica con la Sábana Santa, 1580


Martirio de San Mauricio
y sus legiones, 1580 - 1581


El caballero de la mano en el pecho, 1584


Cristo, 1580 - 1585

La Sagrada Familia, 1585

La Virgen de la Inmaculada
Concepción y San Juan, 1585

Las lágrimas de San Pedro, 1585

Retrato de un noble anciano, 1585

San Francisco rezando, 1585

Virgen María, 1585


Retrato de un hombre, 1586


Cristo en la cruz, 1587

El entierro del conde de Orgaz, 1587


Cristo en la cruz con dos
Marías y San Juan, 1588

Santo Domingo rezando, 1588


Alegoría, niño iluminado por una vela en
compañía de un mono y un tonto - Fábula, 1590

Cristo crucificado con dos donantes, 1590

Julian Romero de las Azanas y
su patrón San Julián, 1590

Magdalena penitente, 1590

San Francisco recibiendo los estigmas, 1590

San Francisco recibiendo los estigmas, 1590

San Luis, rey de Francia, 1590


Coronación de la Virgen (detalle), 1591

Coronación de la Virgen, 1591


Los apóstoles Pedro y Pablo, 1592

Piedad, c.1592

Sagrada familia, 1592


Antonio de Covarrubias, 1594

Cristo llevando la cruz, c.1595

Estudio de un hombre, c.1595

La resurrección de Cristo,
c.1595

Poeta Ercilla y Zuniga por El Greco, c.1595

Retrato femenino, c.1595

San Francisco rezando, 1595

San Jerónimo como cardenal, c.1595

San Pablo y San Pedro, c.1595

Santiago el menor, c.1595

Señora con una flor en el pelo, c.1595


Adoración de los
pastores, c.1596

Pentecostés, c.1596


La Anunciación, c.1598

Retrato de un cardenal (Probablemente
cardenal Don Fernando Niño de
Guevara), c.1598

San Martín y el mendigo, c.1598


La Virgen y el Niño con
Santa Martina y Santa Inés,
1597 - 1599

San José y el Niño Jesús, 1599

Vista de Toledo, c.1599


Alegoría de da Orden Camaldulense,
1599-1600

Anunciación,  c.1600

Bendición de Cristo
(El Salvador del Mundo), c.1600

Bodas de Caná,  c.1600

Cirsto en el jardín de los olivos,
c.1600

El arrepentido Pedro,  c.1600

El bautismo de  Cristo,
1597-1600

El bautismo,  c.1600

El expolio, c.1600

El matrimonio de la Virgen, c.1600

El éxtasis de San Francisco de Asís, c.1600

Estigmatización De San Francisco,  c.1600

La expulsión de los mercaderes, 1600

La resurrección, 1596-1600

Retrato de Alonso de Herrera, c.1600

Retrato de un anciano (presunto
autorretrato de El Greco), c.1600

Retrato de un hombre,  c.1600

San Francisco y el hermano León
meditando sobre la muerte, c.1600

San Jacobo, c.1600

San Juan Bautista,  c.1600

San Sebastián,  c.1600

Virgen María,  c.1600


La Sagrada Familia con Santa Ana y
el joven San Juan Bautista, c.1601

Un prelado, c.1601


Retrato de Diego de Covarrubias, c.1602


Retrato del hijo del artista-Jorge Manuel
Theotokópoulos, c.1603


Anunciación,  c.1604

Coronación De La Virgen,  c.1604

La Natividad,  c.1604

Madonna de la Caridad,  c.1604

San Andrés Y San Francisco, 1604

San Bernardino de Siena, 1604

San Juan Evangelista,  c.1604


Cristo agonizante, c.1605

La oración del huerto, c.1605

La visión de San Francisco de la
antorcha de fuego, c.1605

Retrato de Don Rodrigo Vasquez, c.1605

Retrato De Fray Dominicano, c.1605

Retrato de un hombre joven, c.1605

Retrato del Papa Pío V, c.1605

Sagrada Familia con Santa Ana, c.1605

San Lucas, c.1605


Apóstol Santiago El Mayor, 1606

San Francisco y el hermano Rufus, 1606


San Ildefonso, c.1607

San Pedro y San Pablo, c.1607


El expolio, c.1608

La agonía en el jardín, c.1608

San Juan Evangelista y San Francisco, c.1608


Retrato de Fray Hortensio Felix Paravicino, 1609


Adoración de los pastores, c.1610

Anunciación, c.1610

Apertura del quinto sello (La visión de
San Juan el Divino), c.1610

Apóstol San Andrés, c.1610

Concierto de ángeles, 1610

Cristo en la cruz, 1610

El banquete en la casa de Simón, c.1610

La Virgen de la Inmaculada Concepción, c.1610

La Visitación realizada para la Capilla Oballe,
c.1610

Laocoonte, c.1610

Retrato Del Cardenal Tavera, c.1610

Vista y plano de Toledo, c.1610


La Virgen de la Inmaculada
Concepción, c.1611


San Pedro, c.1613

Apóstol San Felipe, c.1612

Apóstol San Juan Evangelista, c.1612

Apóstol San Judas Tadeo, c.1612

Apóstol San Mateo, c.1612

Apóstol San Pablo, c.1612

Apóstol San Pedro, c.1612

Apóstol San Simón, c.1612

Apóstol Santiago El Menor, c.1612

Apóstol Santo Tomás, c.1612

Cristo como Salvador c.1612

San Sebastián, c.1612


Retrato de Jerónimo de Cevallos, 1613

San Idelfonso, c.1613

San Pedro, c.1613


San Bartolomé, c.1614

San Jerónimo penitente, c.1614


La Santísima Trinidad

Retrato De Juan Alfonso De Pimentel
y Herrera

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