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miércoles, 13 de julio de 2016


Autorretrato

Diego Velázquez (1599-1660)


Barroco


Rodríguez de Silva y Velázquez, Diego (Sevilla, 1599 – Madrid, 1660) Pintor español de padre portugués y madre sevillana. Se considera que su primer maestro fue Herrera el Viejo, hombre de difícil carácter con el que no debió durar mucho tiempo. En 1610 se encuentra en el taller de Francisco Pacheco como aprendiz. Siete años más tarde pasa el examen del gremio de pintores y en 1618 se casa con Juana Pacheco, hija de su maestro. Pacheco se convierte más tarde en su más ferviente admirador: a él debe haber podido formarse en un ambiente culto, de hombres de letras que se reúnen en tertulias en el taller de Pacheco.

 Vieja friendo huevos, 1618

Durante este primer periodo de formación va a recibir las influencias de la pintura tenebrista, sobre todo de la obra de Ribera, mostrando un interés por el Naturalismo que le recomienda su maestro. De esta época son algunos cuadros como Vieja friendo huevos o El Aguador, realizando un alarde de realismo, donde los objetos adquieren vida propia. En estas obras se plantea también el problema de la luz, optando por un estilo tenebrista propio de la influencia de la obra de Caravaggio.

En 1622 realiza su primer viaje a Madrid, acompañado de su discípulo y criado Diego Medrado. Conoce El Escorial y entabla amistad con Luis de Góngora, del que realiza un retrato.

       De vuelta a Sevilla y gracias a la amistad de Juan Fonseca, consigue que el Conde-Duque le costee un nuevo viaje a Madrid, en 1623, para realizar un retrato de los Reyes. En este momento pinta un retrato a Fonseca y un retrato de Felipe IV, que gustó mucho al rey. Desde este momento el éxito es fulminante, instalándose en el palacio y convirtiéndose en el único retratista de los reyes, ostentando el titulo de pintor de cámara y servidor del rey.


En la corte, Velázquez tiene ocasión de conocer y estudiar las obras de las colecciones reales, ya que el rey Felipe IV es uno de los mayores coleccionistas del momento además de ser uno de los mejores conocedores del arte italiano. También conoce la obra de los artistas madrileños como Vicente Carducho, que siguen fieles al academicismo. Su obra choca bruscamente con la de éstos, convirtiéndose en sus enemigos, especialmente Carducho.


En 1628 llega a Madrid el famoso pintor holandés Rubens. Velázquez le acompaña en su visita a las colecciones reales de El Escorial, ejerciendo sobre él una notable influencia. De este momento son cuadros de carácter mitológico como Los Borrachos y El triunfo de Baco.

En 1629 realiza su primer viaje a Italia, donde aprende y asimila el rico cromatismo de la escuela veneciana y abandona las reminiscencias tenebristas de su aprendizaje en Sevilla. De este momento son La túnica de José y La fragua de Vulcano. Aparecen nuevas preocupaciones en su pintura, como la luz, el paisaje y el desnudo. Su pintura se hace más libre, más moderna y más luminosa.
La rendición de Breda (Las Lanzas), 1634 - 1635


De vuelta a Madrid, desarrolla una gran actividad como retratista de corte, trabajo en el cual se va afianzando su propio estilo. De este momento son obras como La rendición de Breda o Las lanzas y los retratos ecuestres de Felipe IV, El Conde-Duque de Olivares y El Príncipe Baltasar Carlos, obras realizadas para la decoración del Palacio del Buen Retiro. También realiza retratos de bufones y cortesanos como Pablillos de Valladolid y El bobo de Coria, o algunos cuadros de personajes clásicos como Exopo y Marte, dios de la guerra.

En 1643 se produce la caída del Conde-Duque de Olivares, su gran protector. Al año siguiente mueren la reina y el príncipe Don Baltasar Carlos, lo que conlleva que el ambiente de la corte cambie. En 1647 es nombrado veedor de las obras del Alcázar y su decoración, cargo que le aleja de su actividad de pintor.


En 1649 vuelve a Italia, con el encargo de Felipe IV de adquirir obras para la decoración del Alcázar de Madrid. Visita diversas ciudades italianas como Roma, Venecia, Nápoles, Módena y Florencia. En Italia es recibido con gran admiración, realizando retratos como el del Papa Inocencio X o su criado Juan de Pareja, y dos pequeños paisajes Los jardines de la Villa Médicis, de gran trascendencia posterior.

 Los Jardines de la Villa Medici en Roma, 1630

       De vuelta a Madrid, en 1651 es nombrado aposentador de la corte, llevando una vida casi cortesana, con una gran colección de cuadros y un biblioteca también importante. Entre 1656 y 1658 pinta algunas de sus más famosas obras: La Venus del Espejo, Las Meninas y Las Hilanderas.

En 1660 muere sin dejar escuela ni seguidores. Pese a sus ocupaciones como servidor del rey, Velázquez fue ante todo pintor y es en la tarea que se ocupa toda su vida. Pertenece, junto a Alonso Cano y Zurbarán, al grupo de pintores sevillanos de la primera generación barroca del siglo XVII. Pero además tendrá relación con los más grandes artistas del momento: Rubens, en España, Pietro da Crotona, Guido Reni y Bernini, en Italia. Una de sus grandes preocupaciones fue enaltecer el oficio del pintor, elevando de la categoría de trabajador manual en la que estaba considerado, a la de intelectual y artista liberal. Su figura es una de las más grandes de la pintura de todos los tiempos.

Su obra

Las primeras pinturas que realiza en Sevilla son, fundamentalmente, temas de género como La vieja friendo huevos de 1618, El Aguador de Sevilla de 1620 o Cristo en Casa de Marta y María del mismo año; dentro de la misma línea están La Cena de Emaús de 1620, San Juan Evangelista en la isla de Patmos, realizada aproximadamente en 1618, o la Adoración de los Reyes Magos, de 1619, que se ha interpretado como un retrato de familia donde se representarían a su maestro Pacheco y el propio artista como los dos Reyes, y su esposa Juana y su hija, en la Virgen y el niño. De este mismo momento son La Virgen impone la casulla a San Ildefonso de 1623 y varios retratos como: La madre Jerónima de la Cruz El padre Cristóbal Suárez de Ribero y el supuesto retrato de Francisco Pacheco.
Cena en Emaús, 1620

        En su primera estancia en Madrid realiza el Retrato de Góngora, de 1622. Establecido definitivamente en la corte en 1623, realiza una serie de obras como los retratos de Don Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, de 1625, El infante Don Carlos de 1626, y varios retratos de Felipe IV, de 1626 a 1628. También realiza temas históricos como La expulsión de los moriscos, de 1627, y mitológicos como El triunfo de Baco y Los Borrachos de 1629.

Durante su primera estancia en Italia pinta La fragua de Vulcano de 1630, Jacob recibiendo la túnica de José del mismo año y Doña María de Austria, reina de Hungría, pintada en Nápoles en 1630.

De vuelta a Madrid en 1631 pinta obras como: Santo Tomás de Aquino confortado por los ángeles después de la tentación, Cristo Crucificado, y retratos tan importantes como el de Doña Antonia Ipeñatierra y Galdós y su hijo Don Luis; Don Diego del Corral y Arellano, el de su esposa Doña Juana Pacheco, a quien caracteriza como una Sibila, además de retratos reales como Isabel de Borbón, El príncipe Baltasar Carlos a los tres años.

En 1635 para el Salón de Reinos del Palacio de Buen Retiro pinta Las lanzas o La rendición de Breda, obra maestra de la pintura europea en el género histórico. De este momento y para el mismo fin son los retratos ecuestres de Felipe IV, El Conde-Duque de Olivares y El príncipe Baltasar Carlos.
Príncipe Baltasar Carlos, 1634-1635

Entre 1636 y 1643 realiza una serie de retratos como Juan Martínez Montañés, Francisco I de Este y El príncipe Baltasar Carlos jovencito. También realiza notables escenas de cacerías, como La Galería real del jabalí, y las pinturas con destino a la Torre de la Parada: Esopo y Menipo.

        Entre 1643 y 1649 sus retratos aumentan la gama cromática, que se manifiesta en el de Felipe IV de 1644, La Dama del abanico, de 1646, y todo el conjunto de retratos de los bufones de la corte, donde los presenta con toda la dignidad, despertando más piedad que repulsión. El niño de Vallecas, El bufón Don Sebastián de Mora, El bufón Don Diego de Acedo o El primo, todos ellos en el museo del Prado.

En 1649 viaja a Italia, donde pinta en Roma el retrato de su criado Juan Pareja y el retrato del Papa Inocencio X, así como las dos vistas de los jardines de la villa Médicis Entrada en la gruta y El pabellón de Ariadna. En 1650 pinta también La Venus del Espejo, único desnudo conservado de los cuatro que se tiene noticia que ejecutó.

De vuelta a la corte española, entre 1656 y 1658, realiza varias de sus más famosas obras como son Las Meninas de 1656, Las Hilanderas de 1657. Su ultima producción de retratos es bastante copiosa: La reina Doña Mariana de Austria de 1652, La Infanta Margarita a los tres años de 1654, El príncipe Felipe Próspero, de 1659, La infanta Margarita a los nueve años, de 1659. Su última ocupación fue preparar la decoración de la residencia real en la isla de los Faisanes, como motivo de la infanta María Teresa a su prometido Luis XIV. Después, regresa a Madrid y muere.


El estilo

Velázquez es el pintor más genial de todo el barroco español e incluso del europeo. Representa la síntesis absoluta de la forma de ver del natural con la representación de lo intelectual. Su pintura integra las experiencias y formulaciones del racionalismo científico del siglo XVII.


        En su producción de retratos, los retratos de reyes y cortesanos, cumplen dos funciones: por una parte la exaltación de la monarquía absoluta, y por otra definen la imagen del rey y de los miembros de su familia, de acuerdo con las leyes del decoro. El rey debe mostrar a través de su apariencia exterior los rasgos de su posición social. La belleza física debe ser reflejo de la belleza moral. La idea de la austeridad y el decoro es una norma inquebrantable, aunque Velázquez consigue conjugarlo con la fidelidad a la imagen realista del modelo. Cambia la visión tradicional de los retratos de abajo a arriba y establece nuevas relaciones de luz y sombras. Dentro de estos retratos realiza una serie ecuestre, donde se observa la influencia de la pintura de Rubens. El caballo se convierte en el soporte idóneo para dar una imagen heroica del monarca, restringiéndose este tipo de representación al rey y a las figuras más distinguidas dentro de su círculo.
Las Meninas, 1656


En su galería de retratos de bufones, criados, amigos e incluso nobles, Velázquez realiza lo mismo que en los retratos cortesanos, abandonando, claro está, los aspectos secundarios de la etiqueta. Velázquez pinta, como en los retratos reales, lo que ve el ser humano inmediato y concreto, tal como es. La representación de criados y bufones muestra el afán de investigación del artística en la búsqueda de la representación de lo real, por encima de cualquier idea de ostentación del retrato. Este género es utilizado como un medio de experimentación puramente pictórico.

Su posición en la corte hace que dentro de la obra de Velázquez las pinturas de temática religiosa sean escasas, frente a la del resto de los pintores de su época, que prácticamente, es el único género que cultivan, junto al retrato y las naturalezas muertas. Sin embargo, en su Cristo Crucificado ha dejado una de las obras más hermosas, patéticas, sobrias y equilibradas de toda la pintura barroca. Representa el momento de la muerte de Dios-hombre: el cuadro se desnuda de todo lo superfluo que pueda disminuir el impacto de la imagen de Cristo, que irradia la luz de su divinidad.

Sus paisajes de la Villa Médicis, los únicos paisajes del barroco español, muestran una perfección clásica conjugada con la representación de la inmediatez de la imagen y la creación de una atmósfera envolvente, mediante una pincelada suelta, ingrávida y rápida. Es donde mejor se pueden apreciar su famosas veladuras, capas de color casi trasparentes que crean atmósferas. Sus cuadros mitológicos serán también una excepción dentro del mundo contrarreformista y de clientela religiosa de la pintura española. Estos temas sirven para mostrar el contenido humano, no la realidad heroica del mito, sino la realidad cotidiana de los protagonistas: introduce la visión de personajes populares, que son captados casi en una instantánea fotográfica. El tema sirve al artista para investigar en las posibilidades de la pintura.

Fuente: Texto extraído de www.mcnbiografias.com


Obra

Cabeza de un hombre, 1616

Cabeza de chica, 1618

Desayuno, 1618

La mulata, 1618

Tres músicos, 1618

Una vieja friendo huevos, 1618

Adoración de los Magos, 1619

Inmaculada Concepción, 1619

San Juan en Patmos, 1619


Almuerzo de campesinos, 1620

Cena De Emmaus, 1620

Cristo en casa de Marta y María, 1620

Don Cristobal Suárez de Ribera, 1620

Imposición de la casulla a San Ildefonso, 1620

La venerable madre Jerónima de la Fuente, 1620

San Pablo, 1619-1620

San Pablo, 1619-1620

Santo Tomás, 1618-1620

Dos jóvenes a la mesa, 1622

Retrato de Luis de Góngora, 1622

Retrato de un hombre con perilla, 1620 - 1622

El aguador de Sevilla, 1623

Joven (autorretrato), 1623

Retrato de un clérigo, 1622 - 1623

Don Gaspar de Guzmán, conde de Olivares
y Duque de San Lúcar la Mayor, 1624

Felipe IV, 1623 - 1624

Retrato del Conde-Duque de Olivares, 1624

Isabel de Borbón, 1625

Don Gaspde Guzmán, conde de Olivares y
Duque de San Lucla Alcalde, 1622 - 1627

Felipe IV de España, 1624 - 1627

Retrato del infante Don Carlos, 1626 - 1627


Cristo tras la flagelación contemplado por el alma cristiana, 1626 - 1628

El triunfo de Baco, 1628

Felipe IV con armadura, 1628

Retrato de un hombre, 1626 - 1628


Demócrito, 1628 - 1629

El bufón Juan de Calabazas
(Calabacillas), 1628 - 1629


Alfombra con sangre transportado de José a Jacob, 1630

Estudio para la cabeza de Apolo, 1630

La fragua de Vulcano, 1630

La infanta María de Austria, 1630

Los Jardines de la Villa Medici en Roma, 1630

Villa Medici en Roma
(Fachada de la Gruta de Logia), 1630


Doña Antonia de Ipeñarrieta y
Galdós y su hijo, 1631

Joven caballero español, 1630 - 1631

Una sibila, 1630 - 1631


Cristo en la cruz, 1632

Don Baltasar Carlos con un enano, 1632

El rey Felipe IV de España, 1632

Felipe IV de España en
marrón y plata, 1631 - 1632

La reina Isabel de España esposa de Felipe IV, 1632

La reina Isabel, de pie, 1631 - 1632

La tentación de Santo Tomás de Aquino, 1631 - 1632

Príncipe Baltasar Carlos, 1632

Retrato de Don Diego de Corral
y Arellano, 1631 - 1632

Retrato de Pedro de Barberana
y Aparregui, 1631 - 1632

Retrato del cardenal infante Fernando de
Austria con arma y el perro, 1632


El bufón don Juan de Austria, 1632 - 1633

Felipe IV Rey de España, 1632 - 1633

Retrato de un caballero (supuestamente Juan Mateos,
Maestro de la caza de Felipe IV), 1633

Retrato de una dama, 1633


Cabeza de un ciervo, 1634

Juan Mateos, 1634

Retrato ecuestre de Don Gaspar de Guzman,
Conde Duque de Olivares, 1634


La reina Isabel de Borbón ecuestre, 1634 - 1635

La rendición de Breda, 1634 - 1635

Príncipe Balthasar Carlos a caballo, 1634 - 1635

Retrato de la reina Margarita de Austria, 1634 - 1635

Retrato del escultor, Juan Martinez Montañés, 1635

Retrato ecuestre de Felipe III, c.1634 - 1635

Retrato ecuestre de Felipe IV, 1634 - 1635

San Antonio Abad y San Pablo el primer ermitaño, 1635

Un caballero español (José Nieto, Chamberlain
para la reina Mariana de Austria,
esposa de Felipe IV), 1634 - 1635

Un caballo blanco, 1635

Una joven dama,1635


El Príncipe Baltasar Carlos con el Duque
Conde de Olivares en el Royal Mews, c.1636

El príncipe Balthasar Carlos vestido
como un cazador, 1635-1636


El enano de la corte, Don Franciso Lezcano
llamado 'El Niño de Vallecas', 1637

Pablo de Valladolid, 1636 - 1637


Abad San Antonio, 1635-1638

Conde Duque de Olivares, 1638


El bufón Calabacillas, equivocadamente
llamado El Bobo de Coria, 1639

Príncipe Baltasar Carlos, 1639

Retrato de Francesco I d'Este, 1639


Aesop, 1639-1640

Autorretrato, 1640

Dama con abanico, 1640

Marte, 1640

Retrato de niña, 1640

Retrato del bufón 'Barbarroja',
Cristobal de Castaneda, 1637-1640

Un bufón (incorrectamente llamado
Antonio El inglés), 1640


Menipos, 1639-1641


Autorretrato, 1643

Costurera, 1635-1643


Coronación de la Virgen, 1641 - 1644

Felipe IV, Rey de España, 1644


Autorretrato, 1645

El bufón don Diego de Acedo, el primo, 1645

Retrato alegórico de Felipe IV, 1645

Retrato de un bufón sentado
(Don Sebastian de Morra), 1645


Francisco Bandres de Abarca, 1638-1646


Arachne (A Sybil), 1644-1648

Conde de Benavente, 1648

Infanta María Teresa, 1648

Venus del espejo, c.1644 - 1648


Cardenal Camillo Massimi, 1650

El Papa Inocencio X, 1650

Joven campesina, 1645-1650

Juan de Pareja ,1650

Miguel Angelo, Barbero del Papa, 1650

Retrato del Cardenal Camillo Astali Pamphili, 1650

Un caballero de la Orden de Santiago, 1645-1650


La infanta Margarita Teresa de España
con un vestido rojo, 1653

Reina Mariana de Austria, 1652 - 1653

Retrato de Felipe IV, 1652 - 1653

Retrato de la Infanta María Teresa a
la edad de catorce años, 1652 - 1653


María Teresa, Infanta de España, 1651 - 1654

Retrato de la Infanta María Margarita,
hija de Felipe IV, 1654


Felipe IV, 1656

La fábula de Aracne, o Las Hilanderas, 1656

Las Meninas, 1656

Reina Mariana, 1655 - 1656

Retrato de la Infanta Magarita
a la edad de tres años, 1656


Retrato de Mariana de Austria,
reina de España, 1655 - 1657


El príncipe Felipe Próspero , hijo de Felipe IV, 1659

Infanta Margarita Teresa vestida de rosa, 1659

Mercurio y Argos, 1659


La infanta Margarita de azul, 1660

Reina Mariana de Austria, 1660

Retrato de la infanta Margarita, 1658 - 1660


Autorretrato

Retrato de Gaspar de Guzmán, conde de
Olivares, el primer ministro de Felipe IV

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